Primero quiero darle mis condolencias a la familia de Jorge Issac Olmos, incansable trabajador que ayudó por medio de su pluma a desarrollar la actividad del boxeo en Panamá. Olmos, quien falleció recientemente fue un gran compañero, de esos hombres que hacen y no critican. A su familia resignación.
En cuanto al caso de Neymar hay mucha expectativa en el ambiente por el número que usará y su rendimiento. Para mi una temporada no será suficiente para el evaluar el desempeño de este brasileño, que se convirtió en el segundo fichaje más caro en la historia del Barcelona.
Mientras llegue ese momento, creo que el astro brasileño será utilizado para mercadear al Barcelona, lo contrataron hasta 2018. Ya no solo será Messi el que venda camisetas, ahora se le une Reymar, perdón señores, Neymar. Mucho me recuerda a David Beckham.
El chico maravilla representa 12 marcas publicitarias y de seguro generará la compra más grande camisetas del club azulgrana tan pronto se oficialice su número, que por el momento será el 11.
La transacción de Neymar está cifrada en 74 millones de dólares, solo superada por la de Zlatan Ibrahimovic en 2009 y que ahora estaría alcanzando los $100 millones.
Viene procedente del Santos, del fútbol brasileño con un estilo de juego totalmente diferente. El fútbol de Europa es más de fuerza y deberá ganar más peso (actualmente pesa 120 libras) si quiere destacar.
Su compañero de equipo será Messi, otro jugador pequeño y de poco peso, pero con gran habilidad en esta disciplina. Tanto el argentino Messi como Neymar son criticados por su rendimiento en sus respectivas selecciones.
Su llegada al Barcelona tarde que temprano traerá conflicto, aunque ya la directiva le aclaró al brasileño, que por el momento el rey del equipo sigue siendo Messi, con quien el club conversó para la aprobación del fichaje.
La pasada temporada los otros delanteros del Barcelona (Pedro, Villa y Alexis) no estuvieron en su mejor forma. Así como estas grandes estrellas nadie puede garantizar la adaptación de un jugador a otro estilo de juego.
Como todos cuando llegamos a un lugar queremos dejar huellas, igual le sucede a Neymar que todavía no ha pateado un balón y es el centro de atención. Esa presión fuera de la cancha mata a jugadores estelares.
Sucedió con Ronaldinho, de eso ya van diez años. Una gran promesa que llegó a este club español en 2003, que supo acoplarse, pero que el tiempo no le perdonó.
En esta ocasió Barcelona apostó por Neymar, un hombre con mucho handicap a su favor. La transacción la considera de alto riesgo, pero como todo en la vida a veces se pierde y muchas veces más se gana.
