Ya
se acordó que el béisbol mayor pagara por el uso de los estadios $250 por juego. El dinero recaudado serviría para mejorar las infraestructuras deportivas panameñas.
Bien por la decisión, porque igual pasa con el boxeo, el fútbol y todo aquel deporte que cobre entrada. Es una manera de equilibrar que nuestros promotores se conviertan en comercializadores deportivos.
No hace mucho surgió una diferencia entre un promotor de boxeo y Pandeportes. Al final, si usted cobra por entrar, vende licor y publicidad, me parece que es justo que pague un poco más por utilizar un coliseo, pues así quién no hace negocio.
Este mismo dilema tuvo el béisbol juvenil. ¿Se le cobra o no por usar los estadios? Al final se decidió que no se pagaría con el argumento de que el campeonato sirve para desarrollar el béisbol, alejar a nuestros atletas de las drogas y darle al aficionado panameño un rato de sano esparcimiento.
Los torneos juveniles de béisbol se han convertido en éxitos taquilleros, salvando incluso las arcas de la Federación. De aquí que son atractivos para hacer negocio.
No me parece que si usted cobra por entrar cuatro dólares, se venda licor y se pueda comercializar el torneo, tenga un trato preferencial. En otras palabras, mañana si el boxeo aficionado, el voleibol y baloncesto juvenil se hacen rentables, ¿tendrían el mismo trato para quienes quisieran comercializarlos?
Pandeportes debe comenzar a legislar al respecto.
