Hace 20 años el deporte cubano era toda una potencia. Sus atletas imponían respeto en todas las disciplinas y se convertía en el modelo a seguir de todas las naciones. Eran los tiempos del invencible Félix Savón, en boxeo; de la gacela Ana Fidelia Quirot, en atletismo y del béisbol, oro de forma invicta en Barcelona 1992.
El éxito cubano en el deporte era su secreto mejor guardado, orgullo de una nación cerrada y tentada por los países capitalistas, que buscaban emular la grandeza del deporte cubano.
Muy pronto ocurrió lo inevitable, la brecha deportiva se cerró y en los Juegos de Londres 2012 los cubanos asistieron con solo 110 atletas en 14 deportes y terminaron en el medallero general en la posición 16, muy lejos del quinto puesto que lograron en Barcelona.
Sin embargo, su esquema deportivo y sus atletas sigue siendo observado, pues pese a estar embargada y contar con pocos recursos económicos se ha mantenido como ejemplo.
La tentación de probar el mundo capitalista llegó en 1980 cuando se registró que Roberto Urrutia se convirtió en el primer atleta cubano en desertar. Urrutia era un levantador de pesas que participó en los Juegos Olímpicos de 1984 celebrados en Los Ángeles.
Desde entonces la lista ha ido creciendo y hay grandes historias como la de Odreisleisis Peguero que desapareció en Canadá cuando participaba en un torneo de béisbol femenino. Ella llamó días después para informar que había cruzado la frontera junto a su novio. Eso ocurrió en agosto del año pasado, un mes antes se había reportado que en una competición de baloncesto en Puerto Rico cinco jugadores habían desertado.
En el béisbol, la sensación cubana de los Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig de 6-3 de estatura y 210 libras se podría decir que es el último atleta en abandonar la isla (2012) sin permiso de las autoridades.
Leyendo Granma, el periódico cubano y por medio de alertas de agencias informativas por fin se le abrió las puertas a los deportistas cuabnos para que puedan jugar en ligas profesionales, siempre y cuando cumplan con algunos requisitos.
Desde 1962 los deportistas cubanos no podían trabajar como profesionales ni fichar por equipos extranjeros, pero una recién reforma aprobada por el Consejo de Ministros cambió el panorama para los atletas cubanos.
Los isleños podrán competir en el extranjero siempre y cuando cumplan con sus compromisos de su país y paguen impuestos sobre los salarios devengados. La idea es darle al deportista cubano la oportunidad de mejorar sus ingresos.
Sobre si irán al béisbol estadounidense a jugar?, habría primero que conseguir algunos permisos especiales; sin embargo es un gran paso para acabar con la deserciones deportivas y brindarle al deportista cubano un mejor futuro.
