Un típico ejemplo para que la Federación Panameña de Béisbol cuente con estadísticas oficiales y aproveche para hacer una reingeniería de su modelo económico y organizativo es el caso de Joel Vega.
El jugador coclesano insiste en que tiene 101 jonrones en su carrera; sin embargo los historiadores y compiladores nacionales le restan uno. Tanto en la categoría juvenil como en el mayor, donde ya van 70 torneos la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis) no tiene estadísticas oficiales.
Esta temporada Vega destacó en los departamentos ofensivos de carreras empujadas, dobles y jonrones, donde fue el líder con 7. Vega está claro en su conteo y pronto se hará la corrección. Al parecer el caso de Vega viene de 2009 cuando no se le sumó un vuelacercas.
Estoy seguro de que esa no será la única corrección que tendrá que hacer la Federación en esta temporada. Muchos peloteros están reclamando proezas que son difíciles de avalar. Pero este es uno de los problemas de la Fedebeis, ahora también tiene que lidear con la pobre asistencia de fanáticos a los estadios.
En primera instancia creo que el aficionado común se asustó con el horario en que se están programando los juegos, 7:00 p.m. los sábados y domingos. No tomaron en cuenta que los fanáticos que asistían con sus familias querían ver béisbol y regresar temprano a su casa.
No todo en la vida es béisbol y hay que tenerle mucho amor para salir del trabajo a las 4:00 p.m., tomar un Metro y demorar dos horas en un tranque para llegar a casa y luego regresar al Rod Carew. Además de no ser lógico es inhumano.
Si los fanáticos no están asistiendo a los estadios, pregunto ¿por qué los fines de semana no se juega de tarde?, a razón de 3:00 p.m., así los que quieren ver un juego salen directo de sus trabajos al estadio. Además se ahorra en luz.
Recuerdo cuando los periódicos y todos los medios de comunicación tenían al béisbol como prioridad en sus portadas. No había otro deporte, por eso le llamaban el deporte rey. Eso murió y solo aquellos medios que lucran directamente del béisbol siguen apegados a él.
No entiendo como dejamos caer la pasión por el béisbol. Antes solo participaban peloteros criollos, no había exgrandes ligas, tampoco refuerzos y se pagaba muy poco a un pelotero por representar a la provincia. Ahora hay lujo en cada provincia.
Quisiera saber ¿quién mató al béisbol nacional?. Se buscan culpables, ¿por qué los fanáticos no apoyan como antes?. Recordamos que los presidentes de ligas tenían que buscar padrinos. Surgieron los legisladores, ahora disputados y no se si eso trastocó la pureza del béisbol.
En la presidencia de Barragán se jugaba con las uñas; luego vino la de De Bello, hubo acercamientos internacionales y comenzó a meterse la publicidad; apareció la era de Wever (exdiputado) y hubo bonanza.
Pienso que en la búsqueda del perfeccionamiento de la organización se cometió un grave error. Para evitar el desgaste que se tenía que hacer para encontrar un patrocinador, la Fedebeis propuso pasarle el torneo a manos de una comercializadora, que le garantizara los costos y un poquito más para repartir a las ligas y mantener contentos a los presidentes provinciales, sin mucho esfuerzo
Desde su nacimiento trajo dudas y pocas esperanzas. Sin embargo en aras de ponerse a tono con ligas como la de Estados Unidos se continuó con un modelo, que terminó siendo muy criticado. Los números han venido en descenso y lo que era un orgullo (anunciar la cantidad de fanáticos que asistió a un estadio para respaldar a su novena) se convirtió en secreto.
Pronto las voces de protestas se hicieron sentir entre los presidentes de ligas, quienes presionados por los malos resultados y poco recursos le dieron paso a la directiva encabezada por Quintero.
En su primer torneo Quintero y su directiva optó por el mismo patrón, esperar que la comercializadora le pagara dividendos para que todos estuvieran felices. Pero la verdad fue otra y el béisbol nuestro es criticado porque ya no arrastra la afición de antes y los resultados a nivel internacional no convencen.
Han sido una serie de acontecimientos, todos de buena fe, que se han intentado para mejorar el béisbol sin mucha suerte. No se debe regresar a lo mismo, pero si reforzar lo que tenemos. Hay que analizar como hacemos para que el fanático se sienta contento de ir a los estadios y para que el béisbol vuelva a reinar.
