El Papa recibió en audiencias ordinarias al presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach; al líder de la FIFA, Joseph Blatter, y a varios dirigentes deportivos. Su mensaje fue claro, no abusen de la comercialización del deporte.
Los Juegos Olímpicos como el Mundial de fútbol a lo largo de su historia han generado miles de millones de dólares en inversiones y ganancias, explotando las habilidades de los atletas al punto de convertirlos en máquinas de hacer dinero.
Para el papa Jorge Bergoglio la misión del deporte en la sociedad se está desvirtuando y culpa directamente a la comercialización de esta actividad. Bergoglio criticó el deporte que se basa en los parámetros económicos para lograr la victoria a toda costa.
El Papa destacó que "los atletas entran en un mecanismo que los atropella, pierden el verdadero significado de sus actividades, aquella alegría de jugar que los atrajo cuando eran chicos y que los ha llevado a hacer tantos sacrificios y a llegar a ser campeones". Añadió que "el deporte es armonía, pero si prevalece el afán desmedido de dinero y de éxito esta armonía se despedaza".
No hay duda de que tenemos un papa que se preocupa por el deporte, sabe de su importancia y de las consecuencias negativas en la sociedad cuando se maneja de mala forma; sin embargo, desligar la parte comercial del deporte es una utopía, con perdón de nuestro guía espiritual en este mundo.
El deporte se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares, en donde sobresalen los mejores, solo hay que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que todos queremos un pedacito de ese pastel.
Muy complicado volver a esos tiempos en que se competía por honor, por defender los colores de nuestra patria y tener en mente que lo importante era competir. El deporte se ha convertido en un negocio del que los atletas viven y los países lucran. Es por ello que desde hace mucho tiempo se pelean la sede del Mundial y las olimpiadas.
