El regreso del exdictador Manuel Antonio Noriega a Panamá es la prueba más grande que enfrenta el sistema judicial panameño, a partir de la democratización.



Así lo afirmó este domingo Enrique de Obarrio, expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa y miembro de la Cruzada Civilista Nacional, quien aclaró que “sería catastrófico que [el sistema judicial panameño] no pasara la prueba”.



Agregó que por la naturaleza "abominable" de sus crímenes “no le corresponde casa por cárcel.  Y, por ser reo condenado por varios crímenes mayores, debe ir a La Joyita, no a El Renacer”.



“Si tan siquiera diera muestras de arrepentimiento y pidiése perdón por tantas atrocidades cometidas. Pero, todo lo contrario ha dicho que viene a probar su inocencia”, señaló de Obarrio.



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