Las personas que poseen animales en condominios o barriadas deben cumplir con determinadas normas básicas de convivencia, que harán la vida mucho más agradable y armoniosa para todos.
Como primera medida, el control de los ladridos es fundamental, no solo para sus vecinos, sino también para usted. La mayoría de las personas no sabe combatir este problema, y se acostumbra a convivir con esto. Tal vez, quienes tienen animales de estas características lo soporten debido al amor por su perro, la costumbre o simplemente resignación, pero el resto del mundo no tiene por qué hacerlo.
Dejar que un perro ladre no solo va en perjuicio del vecindario y el suyo, sino también de los otros perros. Los ladridos son un síntoma de inestabilidades que el perro posee, perfectamente controlables por personas idóneas.
Sacar los perros sueltos también puede convertirse en un problema, ya que si bien usted puede tener control total sobre el suyo, pueden darse accidentes que involucren otros animales y personas.
Y por supuesto, siempre hay que hacer algo tan sencillo como levantar los deshechos de nuestro perros en la calle, llevando siempre, una bolsita descartable. No tiene que darle pena realizar este acto; debemos incorporarlo como un hábito necesario, contribuyendo no solo a mantener limpia la imagen de nuestra ciudad, sino también, evitando posibles enfermedades transmisibles dentro del grupo de la zoonóticas.
El respeto por el prójimo, la comprensión y el diálogo son fundamentales para una mejor calidad de vida y el crecimiento sano de nuestra sociedad.
