El mejor cortometraje de la sexta versión del Festival de Cortometrajes Hayah fue Wata, de los panameños Enrique Castro Arenas y Ana Endara.
Wata, en torno a la problemática de la sequía en el planeta, obtuvo además menciones de honor en los apartes de mejor dirección y diseño de sonido.
El segundo lugar del certamen fue para el trabajo istmeño La grandísima y pequeña culpa, de Tomás Cortés Roselot y Martín Proaño, en el que se cuenta el devenir de un joven en medio de una serie de rumores en torno a él.
Este último proyecto audiovisual va a representar a nuestro país en el World Encounter of Young Artist, que se llevará a cabo en la ciudad inglesa de Nottingham en septiembre venidero.
El premio a mejor actor recayó en Juancho Villaverde, precisamente el protagonista de La grandísima y pequeña culpa.
El mejor corto de ficción extranjero fue para Dicen, de Alauda Ruiz de Azúa, y el mejor cortometraje extranjero fue para Próxima estación, de Carlos Agullo, quien además se llevó mención de honor al mejor guión extranjero.
El mejor corto de animación recayó en Draco Arima, de Hikarus Prime y Rubén Karamañites.
Mientras que La carnada, de Adrián Alvarado, diseñador gráfico del diario La Prensa, se llevó una mención de honor al mejor guión de animación.
La categoría de nuevos directores fue para El mismísimo diablo, de Manolo Pérez Alvear; Caspa, de Carolina Borrero, mención de honor al mejor guión de ficción, y Mal inmueble, de Jhoram Moya, mención de honor a la mejor producción.
En tanto, la distinción que otorgó la audiencia a partir de votar en la página electrónica tvn-2.com, recayó en Komboloi.
Los jurados en esta ocasión fueron Walo Araujo, Alexandra Schjelderup, Rodrigo Denis, Arianne Benedetti, Armando Guerra, Damián Hernández, Luis Pacheco, Ana Pérez, Jason Post, Eduardo Verdurmen y Joe De Roux, quienes evaluaron composición, guión, fotografía, animación, sonido e iluminación, entre otros.
El Hayah, que ocurrió en la ciudad capital entre el 3 y el 10 de agosto, proyectó 100 cortometrajes.
