Cuando se piensa en el vía crucis, es común que nos lleguen imágenes de dolor, sufrimiento y, en el mayor de los extremos, recordemos alguna de las fuertes escenas de la famosa película La Pasión.
Pero el artista colombiano Fernando Botero tiene mucho más que ofrecernos en esta exposición “Vía crucis”. Es una visión colorida y de figuras redondeadas – como es su toque personal – que nos brinda una experiencia reflexiva, no solo espiritual sino también social.
Con un total de 50 obras, entre óleos y dibujos, se da forma a esta colección que creó el artista inspirado en la Biblia, y que es casi imposible no volver a ver cada cuadro una vez terminado el recorrido.
Para el ojo más experto, es un deleite cultural; para los amateurs, una experiencia enriquecedora y los simples curiosos se llevan consigo un recuerdo invaluable de una oportunidad que no se debe dejar pasar por alto.
Un instructivo y casi interactivo video da la bienvenida a los visitantes en el Museo del Canal. Para quienes solo relacionan a Botero con “gordos”, es de gran entusiasmo involucrarse más con el artista conociendo un poco de su vida, sus obras y su forma de pensar.
Hay que resaltar que en este primer encuentro con esta muestra, Botero hace alusión a que los nuevos talentos han dejado a un lado el bosquejar, cosa que para él en lo personal le resulta indispensable y que más adelante en la exposición lograremos corroborar.
Con representaciones a gran tamaño de personajes íconos del cristianismo, comenzamos de lleno el recorrido. Se puede apreciar a simple vista cómo el pintor hace conexiones entre la historia teísta y el mundo actual, presentando caviles sobre su natal Colombia. Aunque de seguro cualquier país latinoamericano se puede ver también reflejado en ellas.
Distintas perspectivas y ángulos de retratar los hechos son el enganche perfecto para quedarse largo tiempo admirando y descubriendo nuevas figuras, en la tercera estancia de la muestra.
La cuarta ala de esta exposición parece insuficiente para un público en cuyos rostros es evidente el deseo de más. Y muchos incapaces de soportar las ganas hacen el recorrido de forma contraria, buscando conexiones entre una pintura u otra, o tratando simplemente de encontrar la imagen de Botero escondida en alguna de sus pinturas.
Para el final, se nos muestran los trabajos a lápiz. Algunos con borrones o líneas sobre expuestas, que nos enseñan que aún el maestro es propenso a los errores. Veremos en escalas más pequeñas algunos de los cuadros que apreciamos anteriormente, recordando que todo tiene un inicio modesto.
La colección “Vía crucis” es una oportunidad perfecta para pasar un momento diferente y cultural. No son obras pomposas que intentan presumir de lo profundo y complicado de su ser o que buscan crear discusiones teológicas entre los asistentes, sino cuadros que recalcan que la belleza, muchas veces, se encuentra en la simplicidad.
INFORMACIÓN
Muestra. “Vía crucis” de Fernando Botero (Colombia).
LUGAR. De martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
