Estudio hecho por el ornitólogo Karl Berg desmiente mitos sobre aves

La familia de las aves psitácidas como loros, guacamayas o papagayos no repiten por repetir, sino que además lo hacen a la par de un niño (de manera analógica), y con capacidad expresiva.

Estudio hecho por el ornitólogo Karl Berg desmiente mitos sobre aves
Estudio hecho por el ornitólogo Karl Berg desmiente mitos sobre aves

ROMA, Italia (ANSA).- Detrás del ejercicio de repetir palabras "como un loro" y el acto mismo del lenguaje hay una diferencia, sí, pero también un muy corto paso, reveló un estudio reciente, al descubrir que todos los miembros de una colonia de papagayos tienen un nombre que los identifica, surgido a fuerza de repetición por parte de cada uno de ellos.

Y fue ese dato, detectado por el ornitóloco Karl Berg, cuyo estudio fue publicado en la revista Science, el que permitió llegar a la conclusión de que las aves psitácidas -a cuya familia pertenecen también los guacamayos, cotorras y periquitas- aprenden de manera análoga a la de un niño, que alcanza el conocimiento de su nombre a partir de su repetición continua.

Es así como una comunidad de papagayos tiene un nombre que lo identifica: tras ser repetido continuamente por los miembros de su familia.

La investigación, además de desterrar la idea que se tenía que estas aves son simples "repetidoras", demostró también la capacidad expresiva de los papagayos, determinada por cuestiones genéticas pero también por el medio ambiente, pues con el tiempo pueden "dialogar" con sus pares en manera semejante a la humana.

Es cierto que las dotes lingüísticas de estos pájaros fueron siempre conocidas -en cautiverio pueden "entenderse" con humanos como otras mascotas como perros y gatos-, pero lo que se supo ahora es que están en condiciones de articular respuestas, que pueden permitir la afirmación de que están en grado de "dialogar" con el hombre. 

¿Porqué los papagayos gastan tanta energía en vocalizaciones complejas? ¿Cuál es la ventaja que encuentran en repetir aquello que escuchan?  Para muchos ornitólogos, este tipo de aves utilizan esa capacidad de imitación vocal para mediar en litigios en el seno de sus colonias.

Berg, que basó sus estudios en una colonia de loros Forpus, dijo que la dificultad de su investigación radicó en captar las pequeñas variaciones en sus repeticiones.  "Es imposible encontrar un sentido a sus vocalizaciones simplemente escuchando.

El único modo de estudiar su lenguaje es el de convertir sus sonidos en un espectrograma y analizarlo en una computadora para que se revelen sus variaciones", contó. 

Fueron éstas las que le permitieron descubrir también que esa capacidad de repetir sonidos es la que les permite regresar a sus nidos, desde los que son llamados por sus compañeros de morada.  "Es algo así como cuando llegas a casa y dices: "amor, ya regresé", dijo el experto. 

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