Hasta la mañana del viernes 16 de octubre, el Instituto de Geociencias contabilizaba 746 réplicas del terremoto de magnitud 7.5 que sacudió a Panamá el pasado 9 de octubre. ¿Cuánto tiempo más continuarán? ¿Qué explican los cambios en el color del agua y las alteraciones reportadas en las costas en las zonas afectadas?

En esta entrevista, Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, explica qué se sabe sobre la evolución del sismo, cuáles son las investigaciones pendientes y qué evidencias buscan los científicos.

Luque también expone las limitaciones del Instituto, que plantea duplicar su presupuesto de inversión, de $150,000 a $300,000, construir casetas para instalar equipos ya adquiridos y ampliar la red de monitoreo sísmico para avanzar hacia un sistema de alerta temprana.

746 réplicas tras el terremoto en Panamá: qué se sabe sobre las costas, las aguas y las fallas
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencia de la Universidad de Panamá. Foto LP

¿Hasta cuándo continuarán las réplicas del terremoto del 9 de octubre?

Según la teoría y la información histórica, para un sismo de esta magnitud las réplicas pueden durar entre uno y dos meses. Fue un evento de magnitud 7.5, fuerte y muy superficial, localizado por nosotros a menos de 10 kilómetros de profundidad.

La energía liberada en la ruptura sigue provocando el reacomodo de los bloques tectónicos. Los registros que estamos llevando indican que las réplicas disminuyen progresivamente en magnitud.

¿Los sismos en otras regiones del país podrían estar relacionados con este evento?

En Chiriquí y Bocas del Toro hay otras fallas. No existe tal cosa de que este movimiento haya generado o influido en una falla que está allá. Los sismos cercanos al área de las réplicas son los que tienen relación con el evento principal. Los que ocurran lejos corresponden a otros sistemas de fallas.

Los movimientos que hemos sentido en la ciudad de Panamá sí son producto de las réplicas de la zona central.

¿Qué antecedentes históricos existen de grandes terremotos en Azuero-Soná. Hay terremotos cada 100 años?

En esa zona ocurrió un sismo en 1913, estimado entre magnitud 6.6 y 6.9. Hay investigadores que, al reevaluar los datos históricos, proponen que pudo haber sido del orden de 7. También existen referencias de cronistas sobre una sacudida muy fuerte durante la época española, en el siglo XVI. A partir de esos relatos se estima que pudo haber sido de magnitud 7.

Los eventos apuntan hacia la misma área, la región de Azuero-Soná, donde está el sistema de fallas. Pero no podemos decir categóricamente que allí ocurre un terremoto de esta magnitud cada 100 años. Tenemos pocos datos para establecer esa recurrencia con certeza.

Desde 1913 hasta ahora han pasado 113 años. Eso indica que la falla acumula energía, pero con solamente dos referencias no puedo afirmar que tenga un ciclo de 100 años. Especialistas están buscando fondos para venir a realizar estudios de paleosismología y medir las fallas para corroborar la recurrencia de estos movimientos.

¿Qué podría explicar que el mar parezca haberse retirado en algunas costas y con ellos hayan quedado expuestas rocas en algunas costas?

Cuando se desplazan estos grandes bloques hay cambios en lo que se conoce como geomorfología. Cambia la forma de la superficie. Hay varias posibilidades. Puede haber hundimientos costeros o levantamientos costeros.

En este tipo de falla, que es una falla de rumbo o lateral, un bloque de la Tierra se mueve respecto al otro horizontalmente. Pero eso no quita que, durante el movimiento horizontal, uno pueda caer un poco respecto al otro.

Es relativo. Si yo estoy en el bloque que se cayó, digo que el otro se levantó. Si estoy en el bloque que está arriba, digo que el otro se hundió. El movimiento es relativo, depende de dónde uno se pare.

Especialistas que trabajan en el área de la geomorfología analizarán las evidencias de estos desplazamientos, acompañados por investigadoras de Venezuela.

¿Cómo se explican los cambios en el color del agua, incluso las tonalidades grises?

Ahí ya estaríamos hablando de geoquímica... Como se dio esta fricción por el movimiento de las fallas y la ruptura llegó hasta la superficie, las aguas subterráneas más superficiales pueden haber entrado en contacto con el material de fricción de esas rocas.

El subsuelo está compuesto por diferentes minerales y rocas. Ha llovido, las aguas se mezclan y pueden entrar en contacto con esos minerales. Esa es una explicación posible. No quiero especular... Habría que analizar químicamente esas aguas para saber qué está provocando el cambio de color.

En isla Cañas, los residentes aseguran que la isla se partió. ¿Qué evidencias permitirían confirmarlo?

Hay que enviar a las geólogas para que vean las evidencias geológicas y puedan determinar si hubo fracturamiento o movimiento de una falla.

En la superficie la gente puede ver una fractura, un pedazo del terreno separado del otro y un hueco que se formó.

Si esa evidencia se extiende desde un extremo de la isla hasta el otro, sería una evidencia de que la falla que vemos en la superficie continúa, atraviesa la isla y llega hasta el mar.

¿Qué necesita el Instituto de Geociencias para fortalecer sus investigaciones?

Para inversión estábamos en 150 mil dólares, pero siempre he dicho que eso no alcanza. Estoy planteando que necesito el doble, 300 mil dólares, porque se trata de inversión en equipos tecnológicos. Los sismómetros y acelerómetros han mejorado y debemos actualizar los equipos. Ya todo se está tramitando.

Ahora mismo necesitamos un vehículo y construir casetas sísmicas porque algunas están deterioradas. Son alrededor de 10 casetas, pequeñas edificaciones donde se colocan los instrumentos.

¿Cuántos instrumentos necesita Panamá para mejorar el monitoreo sísmico y contar con alerta temprana?

Para investigación y para que funcione la red de monitoreo, debemos superar los 50 y llegar a unos 150 instrumentos, por decir una cifra inicial. Para un sistema de alerta temprana estimábamos alrededor de 700 instrumentos distribuidos en el territorio nacional, para tener una cobertura amplia.

Los sensores van a transmitir datos a un servidor de procesamiento. Para la alerta temprana necesitamos otro sistema, equipos de cómputo y un servidor de comunicación mucho más rápido.

El sistema que tenemos ahora puede hacer detección y localización en 10, 15 o 20 segundos. Para alerta temprana tiene que hacerlo entre tres y cinco segundos. A los cinco segundos debe estar seguro de que el evento es fuerte y emitir un mensaje que llegue a los celulares, una sirena, la radio o la televisión.

¿Cuándo podría estar listo el sistema y qué debe hacer la población?

En principio, debo tenerlo para las próximas semanas. Pero cuando llegue ese mensaje y las alertas tiene que haber educación. La gente debe saber qué hacer. Antes habrá simulacros y un proceso de afinamiento del sistema.

Si estoy en un edificio alto, por ejemplo, no voy a tener tiempo de bajar las escaleras. Tendré que saber que debo protegerme debajo de una mesa fuerte o adoptar la medida de seguridad que corresponda al lugar donde esté.