De Wichub-huala a Israel

De Wichub-huala a Israel
De Wichub-huala a Israel

El joven que aparece sentado en la foto es Kelvin Alvarado, un panameño de ascendencia guna que fue seleccionado junto a Aneth Rodríguez, para representar a Panamá en el Curso de Liderazgo Juvenil Herramientas – Metodologías, promovido por la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Mashav).

De Wichub-huala a Israel
De Wichub-huala a Israel

“Recuerdo bien las primeras palabras cuando la Embajada de Israel se comunicó conmigo: ¡Fuiste elegido para tomar esta oportunidad! En ese momento supe que tendría que agarrar mis maletas y viajar  miles de kilómetros, aventurándome a lo desconocido, solo con una chispa de curiosidad en el corazón de saber qué había y qué podía aprender del otro lado del mundo”, comenta Kelvin.

Este curso internacional tiene como objetivo estimular a que los participantes puedan encontrar soluciones a los problemas y adaptarlas a sus respectivos valores culturales y sociales, a su potencial económico, sus recursos naturales y sus prioridades regionales.

Gil Artzyeli, embajador de Israel en Panamá, destacó que este curso internacional se ha desarrollado por más de 30 años. A lo largo de este período, comenta el embajador, han participado personas que ocupan “posiciones muy importantes en sus países”, entre los que destacó al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Contó con la asistencia de representantes de Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, además de los istmeños. Todos jóvenes líderes en sus naciones.

De Wichub-huala a Israel
De Wichub-huala a Israel

La metodología de trabajo era teórico-práctica, y además de una gran variedad de charlas, se incluía visitas a oenegés y participación de voluntariados. Entre las conferencias que se dictaron destacan además de temas de liderazgo, las drogas, emprendimiento, geopolítica y mediación.

Israel tiene especial interés en cultivar en la sociedad las actividades de voluntariado, el emprendimiento y la gestión de proyectos en los jóvenes”, destaca Kelvin.

Kelvin nació hace 25 años en la comunidad guna de Wichub-huala. Su primaria la completó en la escuela local y para la secundaria se mudó a la comunidad de Narganá para estudiar en el colegio Félix Esteban Oller.

De Wichub-huala a Israel
De Wichub-huala a Israel

A los 15 años tocó su primer computador y rápidamente aprendió a dominar las funciones básicas. “Cuando estaba en secundaria ya me gustaba la tecnología, pero no programábamos”.

Pronto supo que quería estudiar sistemas, y así lo hizo saber en su colegio. “Un profesor me dijo que era pérdida de tiempo porque el área estaba saturada”.

A pesar de esta negativa, Kelvin siguió adelante con su sueño y se mudó a la ciudad de Panamá para estudiar en la Universidad Tecnológica.

Desde muy joven le gustaba crear cosas con madera, y su sentido de responsabilidad y deseo de trabajo se lo debe en parte a una de sus grandes influencias, su abuelo.

“Cuando decidí entrar al área de la tecnología, comencé a aplicar los conocimientos para ayudar a mi comunidad. “Es algo que tenemos  en nuestras comarcas, siempre ayudar a otros. Yo decía: ‘no sé cantar, no sé dibujar, pero sé hacer esto (programar)”.  

Esa necesidad de crear y su deseo de ayudar a su comunidad le inspiraron a diseñar la aplicación Diccionario Guna, un app que espera presentar en la Unesco, y que funciona como un diccionario español-guna.

“Según un estudio de la Unesco, cada 15 días se pierde un idioma para siempre. Si un país y sus jóvenes no hacen algo [los idiomas] irán perdiéndose”, reflexiona.

El app Diccionario Guna forma parte de Yalapps, una marca que creó junto con su compañero Ángel Otero para promover aplicaciones educativas creadas por jóvenes panameños.

“Pienso que la educación debe ir de la mano de la tecnología. Si vamos a enseñar sobre historia de Panamá debemos dar herramientas como aplicaciones, realidad virtual o juegos”.

Si una lección aprendió Kelvin en Israel es que, en su opinión, Panamá debiera fortalecer la labor de las oenegés.

Espera compartir todo lo aprendido con otros jóvenes y convertirse en un propulsor para que otras personas también aporten para el desarrollo de Panamá.

“No todo debe depender del gobierno”, comenta. "Los jóvenes también tienen la fuerza y el talento para ayudar a la comunidad".

El embajador Artzyeli invitó a todos los jóvenes y líderes en diferentes áreas a estar atentos a las redes sociales y a la página web de la Embajada de Israel en Panamá, pues allí se publicará la información de los próximos cursos.

“Nosotros con mucho gusto atendemos esas solicitudes y mandamos a los jóvenes para que tengan una experiencia enriquecedora en Israel”.

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