Aprovechando las lecciones que dejó la pandemia de covid-19 en materia de pérdida escolar, el Centro de Investigación Educativa (Ciedu AIP) elaboró una serie de acciones que recomienda poner en práctica, para evitar que el terremoto del 9 de octubre siga aumentando la brecha de aprendizaje en los estudiantes del sector público.

El documento, un resumen de política o Policy Brief titulado Lecciones de la pandemia para la respuesta educativa ante el terremoto del 9 de octubre de 2026 en Panamá, fue elaborado por Daniel Cubilla-Bonnetier y Delfina D’Alfonso para el (Ciedu AIP). El documento analiza el escenario actual, y señala Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos como las provincias seriamente afectadas. De acuerdo con las estadísticas del Sinaproc, entre estas cuatro provincias hay 350 instalaciones educativas afectadas.

Además, cita cifras del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) según las cuales el terremoto dejó a 38,000 personas (entre ellas 8,300 niños y adolescentes) con necesidad de asistencia humanitaria y 656 escuelas con daños: 35 de ellas destruidas o con daños graves.

Adjuntos

CIEDU-Policy Brief-Lecciones aprendidas para el terremoto.pdf

La publicación señala que el objetivo de este ejercicio es evitar repetir los errores cometidos durante los cierres escolares de la pandemia —período en el que Panamá acumuló 81 semanas de escolaridad irregular—. Para ello, presenta la evidencia recogida por el Ciedu en cinco lecciones clave y propone medidas concretas organizadas a corto plazo (primeras semanas), mediano plazo (primer mes) y largo plazo (resto del año y 2027), enfatizando la necesidad de implementar un protocolo nacional de continuidad educativa para no ampliar la brecha de aprendizaje en el sector público.

“Panamá necesita un protocolo nacional de continuidad educativa que defina de antemano los criterios de cierre parcial, las modalidades de baja tecnología, los acuerdos de conectividad y la evaluación del aprendizaje al regreso. Cada emergencia sin protocolo repite las pérdidas y amplía la brecha”, concluye el documento.

Cinco lecciones de la pandemia para evitar el rezago escolar en el sector público, tras el terremoto
Los docentes hicieron primero un paro de advertencia de 48 horas y el 23 de abril comenzaron una huelga indefinida. Elysée Fernández

Las cinco lecciones y recomendaciones del CIEDU

Primera. Cada semana fuera del aula afecta al aprendizaje, impactando sobre todo en la escuela oficial

Lección: Entre 2019 y 2021, la caída en el rendimiento y la velocidad lectora se dio exclusivamente en los estudiantes de escuelas oficiales, mientras que las escuelas particulares mantuvieron sus niveles.

Recomendaciones: Priorizar la continuidad de clases presenciales en escuelas que cuenten con condiciones de seguridad (evaluadas por SINAPROC) o mediante alternativas como aulas temporales y espacios comunitarios; llevar un registro riguroso de los días de clase perdidos; y focalizar la enseñanza en aprendizajes fundamentales (lectura, escritura y matemáticas) al reanudar actividades.

Segunda. La virtualidad no es una alternativa equitativa

Lección: La brecha de acceso tecnológico es sustancial: para 2023, el 30% de los hogares no tenía internet y el 60% carecía de computadora o tableta. Durante la pandemia, los estudiantes de escuelas oficiales apenas recibían entre 1 y 5 horas semanales de interacción virtual con sus profesores, frente a 16–20 horas en colegios privados.

Recomendaciones: Complementar las clases virtuales síncronas (interacción simultánea) con modalidades asincrónicas sin conexión continua (sin horario y con recursos pregrabados, por ejemplo); entablar acuerdos con la Autoridad de los Servicios Públicos y las empresas telefónicas para dar acceso gratuito a WhatsApp escolar y plataformas educativas; y brindar opciones híbridas o de préstamo de equipos en sedes universitarias regionales.

Tercera. Las soluciones de baja tecnología sí funcionaron

Lección: Programas de lectura diaria a través de WhatsApp durante 12 semanas lograron incrementos de hasta un 10.3% en la velocidad lectora en estudiantes de escuelas oficiales a un costo reducido.

Recomendaciones: Utilizar alternativas educativas de bajo costo tecnológico (guías impresas, actividades por WhatsApp y contenidos por radio para zonas rurales); capacitar a los docentes encargados en la enseñanza de mínimos esenciales y medir los avances en alianza con universidades y organizaciones especializadas.

Cuarta. La recuperación no ocurre sola

Lección: Al retomar la presencialidad en 2023, la brecha de lectura entre el sector público y el privado se amplió, surgiendo además pérdidas graves en comprensión lectora, vocabulario y conciencia fonológica en los primeros grados de primaria.

Recomendaciones: Diagnosticar los aprendizajes fundamentales de 1.º a 3.º grado al regresar a las aulas; implementar tutorías en grupos pequeños dentro de la jornada escolar utilizando estudiantes universitarios capacitados; y monitorear de forma continua el aprendizaje para evitar desigualdades permanentes.

Quinta. La importancia de generar espacios para conversar, escribir y expresar lo vivido

Lección: Las observaciones en las aulas revelaron escasas oportunidades para que el alumnado exprese sus ideas o escriba con sentido comunicativo real, a pesar de que existe un ambiente positivo de relación entre docentes y estudiantes.

Recomendaciones: Crear espacios breves y voluntarios de conversación, escritura, dibujo o juego para que los estudiantes expresen sus emociones tras el sismo, sin forzarlos a contar experiencias personales; canalizar casos de mayor impacto socioemocional a servicios especializados; y fortalecer la formación docente en lectura y escritura con materiales didácticos en el aula.

Cinco lecciones de la pandemia para evitar el rezago escolar en el sector público, tras el terremoto
Niños en albergue improvisado en la escuela de Malena, distrito de Mariato, Veraguas. LP/ Alexander Arosemena

La historia se repite

En 2025, el estudio Un sexenio perdido, de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa) y Jóvenes Unidos por la Educación (JUxLaE), reveló que entre marzo de 2020 y mayo de 2025 en el país hubo al menos 500 días lectivos perdidos, equivalentes a 2.45 años escolares completos.

Del total, 380 días correspondieron a la emergencia por la covid-19; 25 días a protestas contra el alto costo de vida; 45 días, al conflicto minero, y 45 días adicionales, a las manifestaciones contra la reforma del sistema de pensiones de la Caja de Seguro Social.

El informe también dejó en evidencia la transformación que el mercado laboral estaba experimentando: por cada empleo formal perdido, se crearon tres empleos públicos y nueve empleos informales; la informalidad juvenil aumentó del 52% al 60% entre 2019 y 2024, y los salarios reales de los jóvenes cayeron un 1.7%.

A propósito del terremoto, Fudespa y JUxLaE prepararon informe técnico y una propuesta de política pública que también desvela la dramática situación para los estudiantes, de Herrera, Veraguas, Los Santos y Coclé. Las 35 escuelas que colapsaron —20 de ellas ubicadas en Herrera, 7 en Veraguas, 5 en Los Santos, 2 en Coclé y 1 en Chiriquí— estaban en zonas rurales, de difícil acceso y bajo la modalidad multigrado.

No obstante, este informe destaca que, a pesar de que estos planteles adolecen de conectividad y equipos, tienen una ventaja para la recuperación: tienen una matrícula de entre 10 y 25 alumnos, lo que permite habilitar aulas comunitarias en un plazo de 10 días en casas comunales, iglesias o estructuras temporales para no interrumpir el vínculo educativo.

Tal como el Ciedu AIP, estas organizaciones plantean la necesidad de atender también las consecuencias emocionales del terremoto, dedicando las dos primeras semanas de retorno a la acogida socioemocional, sin evaluaciones formales. La rutina escolar, el juego y la expresión de lo vivido tendrían prioridad durante ese período, añaden, mientras que los docentes deberían recibir capacitación rápida en primeros auxilios psicológicos para brindar apoyo inicial y derivar los casos graves a especialistas.