En Panamá, una casa suele medirse por su precio, sus metros cuadrados o el tiempo que toma construirla. En las comunidades golpeadas por el terremoto, la medida es otra: cuánto falta para volver a dormir bajo un techo propio.
La espera en Azuero tiene paredes caídas, escombros que retirar y familias pendientes de una respuesta. En medio de esa realidad está el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), que reportó 1,300 viviendas en proceso de asignación a contratistas, de las cuales 60 habían comenzado a construirse hasta el 23 de octubre.
En una entrevista con La Prensa, este sábado 24 de octubre, el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Jaime Jované, informó que hasta el día anterior se había iniciado la construcción de 60 casas, mientras que otras 1,300 tenían asignaciones para su ejecución en distintas comunidades del país.

Las cifras corresponden al proceso de atención de las familias afectadas por el sismo y todavía están sujetas a cambios. Jované explicó que las asignaciones consisten en distribuir los trabajos entre los contratistas por corregimiento y comunidad, de acuerdo con las necesidades identificadas.
Las cifras detrás del temblor
La cantidad de viviendas en construcción es menor porque, antes de levantar las estructuras, se debe completar la remoción de los escombros. Para esa fase, el ministerio contabilizaba alrededor de 70 viviendas. En conjunto, unas 130 casas estaban en construcción o en la etapa previa de limpieza y preparación del terreno.
“Ya iniciamos el proceso de evaluación, iniciamos construcción, iniciamos las entregas”, afirmó el ministro, quien este sábado se encontraba en la provincia de Veraguas, donde recorría Soná, Torio, Quebro y Mariato.
Según explicó, la intención es aumentar progresivamente el ritmo de ejecución hasta atender a las familias que perdieron sus hogares o quedaron en condiciones de vulnerabilidad tras el terremoto.

Una de las primeras viviendas entregadas permite conocer las dimensiones y características de las soluciones que ofrece el Gobierno. La casa cuenta con cocina, comedor, una pequeña terraza en la parte frontal y lavandería en la parte posterior.
En el caso de las viviendas adaptadas para personas con discapacidad, el diseño contempla una rampa y espacio suficiente para facilitar el desplazamiento de una silla de ruedas. Estas unidades tienen 46 metros cuadrados, frente a los 43 metros cuadrados de las viviendas convencionales.
1,300 viviendas asignadas a contratistas para su construcción.
60 casas habían comenzado a construirse hasta el 23 de octubre.
$25,000 a $28,000 es el costo estimado de cada vivienda construida por el Miviot.
14 días tomó construir una de las viviendas entregadas en Soná, según el ministro Jaime Jované.
El costo de reconstruir
El costo estimado de cada casa oscila entre $25,000 y $28,000, según Jované, aunque el monto puede variar por los impuestos y las características de la construcción. A esa cifra se suman alrededor de $2,000 para trabajos relacionados con la limpieza y la remoción de escombros, de acuerdo con lo explicado por el ministro.
El tiempo de construcción también depende del sistema utilizado y de las condiciones de acceso a cada comunidad. Jované indicó que una de las viviendas entregadas se construyó en 14 días calendario, pero advirtió que una casa levantada mediante métodos tradicionales puede tardar casi el triple. La disponibilidad de materiales y las dificultades para llegar a algunas zonas también influyen en los plazos.
Mientras avanza la construcción de nuevas casas, el ministerio mantiene pendiente la atención de las viviendas que sufrieron daños parciales. Al 22 de octubre, el Sistema Nacional de Protección Civil había evaluado 12,365 viviendas y registrado a 40,880 personas. El balance anterior reportaba 2,318 casas con daños totales, 5,546 con afectaciones parciales y otras 1,260 con daños menores.
El ministro aseguró que el Gobierno pretende completar las obras en el menor tiempo posible, al considerar que las familias no pueden permanecer durante tanto tiempo sin una solución habitacional. “Las familias no pueden esperar tanto tiempo”, expresó.
Jované afirmó que la prioridad está en los hogares con personas con discapacidad, adultos mayores y familias con niños en condiciones de vulnerabilidad. “Es un gran desafío, es complejo definitivamente”, manifestó.
Otras opciones
Mientras las familias de Azuero esperan recuperar un techo, las propuestas de reconstrucción toman distintas formas. La arquitecta Ana Victoria Ottenwalder, de Sensata Studio, plantea casas rurales permanentes de dos habitaciones, construidas con materiales locales y con un costo estimado de $22,000 por unidad.
El alcalde capitalino, Mayer Mizrachi, propone otra alternativa: contenedores acondicionados como viviendas temporales, con baño, agua, electricidad y aire acondicionado, a un precio aproximado de $8,000 por unidad.
A estas iniciativas se suma el Club Activo 20-30, que recauda fondos mediante una teletón para construir viviendas de 43 metros cuadrados, valoradas en $19,000 cada una. La propuesta prioriza a familias en las que vive una persona con discapacidad.
La espera tiene nombres
Mientras el Miviot reporta 1,300 casas asignadas y 60 en construcción, en Pozo Azul, al norte de Penonomé, Lidia Gil y sus hijos siguen esperando una solución. Perdieron su vivienda y ahora enfrentan otra incertidumbre: dónde reconstruirla. “¿Dónde voy a conseguir un terreno si no hay?”, resume la angustia de quienes necesitan empezar de nuevo.
En Rusia de Quebro, Enrique Ariel Vergara perdió la casa que compartía con su esposa y sus seis hijos. Mientras el Gobierno distribuye las asignaciones para construir nuevas viviendas, la familia espera que los registros y las evaluaciones se conviertan en una respuesta concreta.
En La Pitaloza, Herrera, Marco Antonio García estaba en su casa cuando una pared se desplomó durante el terremoto. Buscó refugio junto a un árbol de guayaba y después tuvo que afrontar la pérdida de su hogar. Historias como la suya recuerdan que detrás de cada casa asignada hay una familia que espera recuperar el lugar donde transcurría su vida.


