Para llegar a la casa de Lidia Gil, en Pozo Azul, al norte de Penonomé, bajé una colina inclinada hacia un valle rodeado de montañas. Mientras descendía, pensaba en el esfuerzo que debió requerir llevar hasta allí los materiales para construir. Ahora, tras el terremoto, la familia enfrenta otra dificultad: encontrar un terreno donde volver a levantar su hogar.

Lidia y sus hijos habían llegado a casa apenas cinco minutos antes de que comenzara el sismo del 9 de octubre. Su esposo estaba trabajando.

“Yo lo que hice fue agarrar a mis hijos y salir corriendo”, contó.

La vivienda sufrió graves daños. Según explicó, personal del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) le indicó que no era habitable y que permanecer allí representaba un riesgo.

Desde entonces se refugian en casa de su madre. Durante las visitas de las autoridades, le plantearon que buscara otro terreno para construir, pero no ha logrado encontrarlo.

“Me dieron la misma respuesta, que buscara un terreno nacional, pero ¿dónde voy a conseguir un terreno nacional si no hay?”, cuestionó al recordar la orientación recibida de las autoridades provinciales.

‘¿Dónde voy a conseguir un terreno si no hay?’; la incertidumbre de las familias afectadas por el terremoto
Así quedó la casa de la señora María y su familia luego del terremoto. Foto: LP/Alis Fernández.

En Pozo Azul, algunas familias se alojan con parientes; otras se resisten a dejar los terrenos donde construyeron sus casas. La pérdida no se limita a las paredes: también deben decidir si pueden permanecer en el lugar donde transcurrió buena parte de sus vidas.

“Lo material se recupera, pero los lindos recuerdos, la niñez de mis bebés que tengo, no es fácil volver a recuperarla en otro lugar. No es lo mismo, siento que perdí mis 23 años de estar en mi casa”.

María Martinez Rivera, residente de Pozo Azul.

Una casa construida ‘pedacito a pedacito’

A pocos metros, María Martínez Rivera, con su familia, enfrentan esa incertidumbre. Hace 23 años comenzó a construir su vivienda junto a su esposo.

“Poco a poco mi esposo construía la casa, pedacito a pedacito”, relató a La Prensa.

Sus cuñadas la llamaron para avisarle de los daños, pero no imaginó lo que encontraría al regresar.

“Fue muy doloroso llegar a mi casa y ver la estructura de esa manera”, recordó. Agradece que su esposo y sus hijos no estuvieran dentro cuando ocurrió el terremoto.

Según contó, personal del Sinaproc le advirtió que el terreno no era seguro para reconstruir y que tendría que buscar otro lugar. Por ahora, permanece con su familia en casa de su suegro.

‘¿Dónde voy a conseguir un terreno si no hay?’; la incertidumbre de las familias afectadas por el terremoto
En esta casa en Pozo Azul, residen 30 personas. Algunas de ellas con enfermedades crónicas. Foto: LP/Alis Fernández.

Para María, conseguir materiales no resolverá todo. Mudarse también supone despedirse del sitio donde vio crecer a sus hijos.

Las historias de ambas mujeres forman parte del balance de cerca de 3,000 viviendas con algún tipo de afectación reportado por el Gobierno a una semana del terremoto de magnitud 7.5. Las autoridades también informaron que habían evaluado a unas 6,800 familias. Las inspecciones continúan para determinar qué casas pueden repararse, cuáles requieren reconstrucción y cuáles no ofrecen condiciones seguras.

Permanecer en Toabré

En Toabré, otro punto del norte de Penonomé, la casa de María Olivia Elbeo González y Juan Antonio Morán ya había sido demolida cuando llegué. Durante 25 años fue su hogar; allí residían nueve personas.

Miembros de la comunidad habían ayudado a retirar los escombros. En el terreno quedaban materiales donados por vecinos, amigos y conocidos para la reconstrucción.

La familia aseguró que recibió la primera visita del Sinaproc una semana después del terremoto. Para entonces, la solidaridad de la comunidad ya se había convertido en uno de sus primeros apoyos.

Los hijos de María Olivia levantaron un techo provisional para que pudiera refugiarse. Ella quiere permanecer allí, cerca de los animales que cuida.

“Yo no voy a salir de aquí, donde ya mis hijos me pusieron este techito para refugiarme. No voy a salir porque tengo mis animalitos y no los voy a dejar solos”, expresó.

‘¿Dónde voy a conseguir un terreno si no hay?’; la incertidumbre de las familias afectadas por el terremoto
Escombros de la casa de una familia en Toabre, en el área nort de Penonomé. Foto: LP/Alis Fernández.

María y Lidia necesitan otro terreno para reconstruir. María Olivia se aferra al que tiene. Para estas familias, recuperar una vivienda también significa resolver dónde podrán continuar sus vidas.