¿Cómo se reparte la ayuda cuando un terremoto golpea varias provincias y miles de personas quedan fuera de sus casas? La respuesta se encuentra en los camiones cargados de alimentos, los operativos que llegan a las comunidades y los refugios donde la emergencia todavía no termina.

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Según los registros oficiales, el despliegue del Estado abarca Veraguas, Los Santos, Herrera y Coclé, además de la comarca Ngäbe Buglé. Sin embargo, la distribución no avanza de manera uniforme. Las cifras del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) dibujan un mapa de la asistencia humanitaria y muestran diferencias entre los territorios.

Durante los primeros siete días de operaciones, el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) distribuyó 26,985 bolsas de alimentos en 556 comunidades, con una población equivalente a 110,525 personas. De ese total, 24,561 bolsas —el 91%— se entregaron mediante operativos comunitarios.

La ayuda tras el terremoto: entre las bolsas de alimentos y los refugios
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Las otras 2,424 se canalizaron a través de instituciones. Cada bolsa representa una entrega y, en conjunto, las cifras permiten medir el alcance de la distribución, aunque no necesariamente indican cuántas familias recibieron ayuda ni si todas sus necesidades quedaron cubiertas.

La ayuda tras el terremoto: entre las bolsas de alimentos y los refugios
Bolsas de alimentos para las familias afectadas por el terremoto en Coclé. Cortesía

Los Santos lidera la distribución

En el mapa de la asistencia, Los Santos registra la mayor cantidad de bolsas distribuidas: 8,681 en 60 comunidades, con una población equivalente a 39,065 personas. Veraguas recibió 7,299 bolsas en 116 comunidades y Herrera, 4,789 en 160. Coclé presenta otra combinación: fue la provincia con más comunidades atendidas —207—, pero recibió 3,292 bolsas. En la comarca Ngäbe Buglé se distribuyeron 500 bolsas en 13 comunidades.

Los Santos alcanza una cobertura estimada del 40%; Herrera, del 18%; y Veraguas, del 13%. En Coclé, el indicador cae al 6%, mientras que en la comarca Ngäbe Buglé llega al 1%. Atender a más comunidades no significa necesariamente cubrir a una mayor proporción de sus habitantes.

Los albergues

La emergencia también se refleja en las personas que todavía no pueden regresar a sus casas. Un informe del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), fechado el 17 de octubre, registró 55 albergues habilitados y 3,827 personas alojadas. Otros dos centros habían cerrado, pero miles de personas seguían dependiendo de espacios temporales.

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Albergue de damnificados por el terremoto de las comunidades de Hicaco y Santa Catalina ubicado en el Carrizal, distrito de Sona, Veraguas. LP/ Alexander Arosemena

Veraguas concentraba 2,672 personas albergadas, el 69.8% del total. Entre los refugios con mayor ocupación figuraban Carrizal, en una finca privada, con 275 personas; San Lorenzo, con 178; Loma Malena, con 171; y Bahía Honda e Isla Caña, con 150 cada uno. Las cifras muestran la concentración de personas que aún necesitan un lugar donde permanecer mientras se recuperan de los efectos del sismo.

El informe registra albergues activos en Bocas del Toro, Chiriquí, la comarca Ngäbe Buglé, Veraguas, Coclé, Colón, Herrera y Los Santos. Aunque el documento señala siete territorios, enumera ocho. Por su parte, el Ministerio de Educación (Meduca) inspeccionó 721 centros educativos como parte de las evaluaciones posteriores al terremoto.

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Si bien en algunas comunidades de Tonosí, Mariato y Soná llegan bolsas de comida para las familias que lo perdieron todo, la incertidumbre persiste. En Hicaco, Edith Rodríguez resume esa preocupación: “No sabemos cuándo nos darán la próxima bolsa o ración de alimento”.

La ayuda permite atender, por ahora, parte de las necesidades de alimentación, pero no hay certeza sobre cuándo llegará la siguiente entrega. Mientras tanto, las familias deben administrar lo que reciben, calcular cuánto pueden consumir y reservar una parte para los días siguientes.