El arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, hizo un ferviente llamado a manener la solidaridad en momentos en que el país enfrenta importantes retos de reconstrucción de viviendas, infraestructuras y templos dañados tras la reciente emergencia.
Durante su homilía dominical de este 25 de octubre, el prelado compartió que el papa León XIV tiene a los afectados por el terremoto en sus oraciones y subrayó que el respaldo a la población vulnerable debe ser permanente y no limitarse al periodo crítico. “Nuestro compromiso no puede terminar cuando pase la emergencia o cuando las noticias dejen de hablar de lo ocurrido”, señaló.

“Dios escucha nuestro clamor, pero también nos invita a convertirnos en personas capaces de escuchar el clamor de nuestros hermanos”, dijo Ulloa.
En cuanto a las comunidades que sufrieron daños en sus templos religiosos, Ulloa brindó un mensaje de aliento centrado en el valor espiritual más allá de la estructura física.

Recordó que un templo no es solo un edificio, sino el espacio donde se aprende a orar, concluyendo con un mensaje de esperanza: “La iglesia no se derrumba cuando se dañan sus paredes, porque su fundamento es Jesucristo y su vida está en la fe de su pueblo”.
Monseñor Ulloa enfatizó que, por encima de las diferencias políticas o ideológicas, prevalece un compromiso colectivo con la patria. “Podemos pensar diferente, no estar de acuerdo en muchas cosas, pero nada de eso debería hacernos olvidar que compartimos una misma dignidad y una responsabilidad común por el futuro de Panamá”, manifestó.
El líder pastoral reconoció la magnitud de la crisis y el impacto que ha tenido en las comunidades afectadas, evitando ofrecer falsas promesas o soluciones inmediatas.
“No les voy a decir que todo será fácil ni que mañana estará resuelto lo que hoy les preocupa, sería desconocer el dolor que están viviendo”, sostuvo. No obstante, garantizó la cercanía constante de la institución eclesiástica: “Su iglesia quiere seguir caminando con ustedes”.



