El terremoto del 9 de octubre dejó algo más que paredes agrietadas y techos desprendidos. Detrás de cada casa dañada hay una familia que no sabe si podrá regresar a su hogar o tendrá que empezar de nuevo.

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El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), que hizo una evaluación entre el 9 y el 19 de octubre de 2026, encontró 9,124 viviendas afectadas. Estas casas eran el hogar de 29,952 personas.

De esa cantidad, 2,318 casas presentan pérdida total; 5,546 tienen afectaciones moderadas o parciales, y 1,260 registran daños leves o menores.

Las cifras dimensionan la emergencia, pero no alcanzan a contar lo que ocurre puertas adentro: la incertidumbre de quienes aún no saben cuándo podrán volver a dormir bajo su propio techo.

Las viviendas

El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) anunció la construcción de 1,300 viviendas distribuidas en cuatro puntos de las provincias más afectadas.

Cada vivienda tendrá un costo promedio de licitación de $25,000. A esa suma hay que añadir $2,000 o más por la demolición de las estructuras dañadas, el retiro de escombros y la adecuación del terreno.

Según el viceministro de Vivienda, Fernando Méndez, los trabajos de reconstrucción se dan en sectores donde el Gobierno identificó una mayor demanda y condiciones de riesgo, mientras se completan las contrataciones para extender las obras a otras comunidades. Entre las zonas mencionadas están La Colorada, en el distrito de Los Santos; Soná, en Veraguas, y Pesé, en Herrera. También se contemplan trabajos en Coclé.

Secuelas del terremoto: 9,124 viviendas golpeadas y varias propuestas para reconstruir Azuero
Fernando Méndez, viceministro de Vivienda. Archivo

El modelo del Miviot corresponde a una casa de interés social de aproximadamente 43 metros cuadrados, con dos recámaras, cocina, sala-comedor, baño, portal, tina de lavar y biodigestor.

La apuesta del Gobierno es construir las nuevas viviendas en los mismos terrenos de las familias afectadas, si las condiciones del suelo lo permitan.

Las evaluaciones

La posibilidad de reconstruir en el mismo lugar dependerá del estado en que haya quedado cada terreno.

El viceministro Méndez explicó que, si el suelo presenta fracturas severas u otras condiciones que impidan una construcción segura, se buscará otro sitio.

Mientras tanto, las casas con rajaduras u otros daños que no impliquen pérdida total recibirán otro tratamiento: serán reparadas progresivamente. La evaluación técnica deberá determinar cuáles estructuras pueden recuperarse y qué intervenciones requiere cada una.

Secuelas del terremoto: 9,124 viviendas golpeadas y varias propuestas para reconstruir Azuero
Albergue de damnificados por el terremoto de las comunidades de Hicaco y Santa Catalina ubicado en el Carrizal, distrito de Sona, Veraguas. LP/ Alexander Arosemena

El viceministro calculó que entre 2,300 y 2,400 viviendas quedaron en condición de colapso total. La cifra se aproxima al balance preliminar de Sinaproc, que registra 2,318 casas con pérdida total.

Si se toma como referencia ese último registro y se calcula un costo de $25,000 por casa, más el costo de demolición, el retiro de escombros y la adecuación del terreno ($2,000), la reconstrucción de viviendas tendría un costo aproximado de $62.6 millones. Se trata de una cálculos basadas en los costos indicados, no de un presupuesto definitivo para el conjunto de las obras.

Para agilizar la respuesta, el Miviot recurrió a procedimientos excepcionales de cotización y estableció precios fijos tomando como referencia los costos habituales de construcción de este tipo de viviendas.

Méndez mencionó entre las empresas y entidades participantes a Construcciones Los Peloteros, AICSA y la Dirección de Obras, S.A. Según explicó, la selección tomó en cuenta la experiencia de los participantes y el cumplimiento de contratos anteriores con el Miviot.

Otras propuestas

Mientras el Miviot avanza con su propuesta de viviendas de interés social para las familias que perdieron sus hogares, otras iniciativas buscan responder a la emergencia sin perder aquellas características que distinguen a las comunidades de Azuero.

Una de ellas es la de la arquitecta Ana Victoria Ottenwalder, de Sensata Studio, quien diseñó un modelo de vivienda rural permanente de dos habitaciones, con un costo promedio estimado de $22,000 por unidad. La propuesta parte del análisis de las casas afectadas por el terremoto, sus daños estructurales, la distribución de los espacios y los rasgos arquitectónicos vinculados con la identidad de la región.

El diseño plantea el uso de materiales locales, técnicas constructivas eficientes y estrategias pasivas de ventilación y adaptación al clima. También considera las normas de construcción, las condiciones del suelo y el ordenamiento territorial, además de permitir futuras ampliaciones según las necesidades de cada familia.

La propuesta incorpora elementos para que los ocupantes puedan personalizar sus viviendas, como bloques ornamentales, acabados, texturas y colores. La intención es que las nuevas casas no sean únicamente una respuesta al colapso de las anteriores, sino espacios en los que las familias puedan reconocerse y conservar parte de su forma de habitar.

Sensata Studio informó que el proyecto cuenta con planos detallados y que trabaja en la coordinación técnica con profesionales de las zonas afectadas, así como en acuerdos con municipios y en la búsqueda de posibles benefactores.

‘Chantin pa’ la gente’

El alcalde capitalino, Mayer Mizrachi, impulsa otra alternativa: “Chantin pa’ la gente”, un programa que busca habilitar contenedores como viviendas temporales para quienes se quedaron sin techo. Las unidades contemplan baño, agua potable, electricidad y aire acondicionado, además de mobiliario básico.

El costo estimado es de $8,000 cada una, según los detalles divulgados del proyecto.

La iniciativa comenzó con la instalación de dos contenedores en El Piro, distrito de Los Pozos, en Herrera. Posteriormente, se informó de otra entrega en Macaracas, Los Santos. El proyecto se financia mediante donaciones privadas y aportes ciudadanos, con el propósito de ofrecer un espacio habitable mientras avanzan las soluciones permanentes.

Según el alcalde, la meta es entregar entre tres y seis viviendas diarias hasta completar alrededor de 100 unidades.

A estas iniciativas se suma la teletón anunciada por el Club Activo 20-30 para este sábado 24 de octubre, en Chitré. La actividad busca reunir fondos para construir viviendas destinadas a familias afectadas por el terremoto, con prioridad para hogares donde vive una persona con discapacidad.

Con lo recaudado en la teletón se entregarán casas de 43 metros cuadrados y un costo de $19,000 cada uña. El diseño contempla espacios adaptados a las necesidades de accesibilidad de sus ocupantes. La iniciativa busca sumar recursos a la respuesta habitacional en Azuero, donde miles de personas sufrieron daños en sus viviendas.

Las cifras de la emergencia

El terremoto dejó una geografía de casas rotas que se extiende por cinco provincias, aunque los daños se concentran en Los Santos y Herrera, con 4,211 y 2,552 viviendas afectadas, respectivamente. En total, 2,318 casas quedaron con pérdida completa y otras 5,546 sufrieron daños moderados o parciales.

Entre los damnificados de aquellas viviendas con daño total se cuentan 7,430 personas, incluidas 290 con discapacidad y 20 embarazadas. En los hogares con afectaciones moderadas o parciales se contabilizan otras 18,470 personas, entre ellas 750 con discapacidad y 67 embarazadas.

Las cifras dimensionan la emergencia, pero todavía no responden la pregunta que importa a quienes esperan fuera de sus casas: cuáles podrán repararse y cuáles tendrán que reconstruirse desde los cimientos.