Sentadas bajo la sombra de los árboles, mientras observaban a sus hijos jugar, encontré a varias familias que tuvieron que abandonar sus hogares debido a la destrucción que dejó el terremoto del pasado 9 de octubre en distintas comunidades de la provincia de Coclé.
Los niños corrían y reían en los alrededores de un albergue habilitado en las instalaciones de la regional del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu), ubicada en Penonomé, ajenos, por momentos, a la difícil situación que atraviesan sus familias.
Hasta ayer, 132 personas permanecían en cuatro albergues habilitados por la emergencia, al tiempo que cientos de centros educativos seguían siendo inspeccionados para determinar si sus estudiantes podrán regresar a las aulas de manera segura.
En el albergue, hasta las mascotas tienen espacio; fueron llevadas para salvaguardar sus vidas.
La emergencia ha alterado la rutina de familias enteras: no solo en sus hogares sino sus modos de trabajo, y en el caso de niños y adolescentes ha paralizado su año escolar, que se encuentra en el último trimestre.
De acuerdo con Cecibel Jarquín, directora provincial del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), los equipos de la institución, en coordinación con otras entidades, han realizado evaluaciones sociales en 1,294 viviendas para conocer las necesidades de las familias afectadas.
La funcionaria precisó que, además del albergue ubicado en el Ifarhu, se habilitaron otros en: El Bajito de San Miguel, Natá y Olá.
En estos espacios permanecen niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y familias que tuvieron que abandonar sus viviendas. En Natá, por ejemplo, un grupo de vecinos fue evacuado de un edificio de apartamentos y trasladado a un área próxima al gimnasio municipal.
Escuelas afectadas y estudiantes que también necesitan ayuda
En el Centro Educativo Federico Zúñiga Feliú, en Penonomé, una viga ubicada sobre las columnas de la entrada principal se fracturó durante el movimiento telúrico y terminó desplomándose, pero el plantel sigue en pie.
Personal de seguridad y del plantel, se encontraban ayer afuera de las instalaciones, de dos plantas, y no me permitieron acercarme. De allí que, la profesora Leida Mercado de Guardia, directora del plantel, me atendió afuera. Recordando el día del terremoto, Mercado relató que un grupo, entre docentes y estudiantes, tuvo que ser trasladado al Hospital Aquilino Tejeira, para recibir atención médica.
Esta escuela ya fue visitada por personal del Departamento de Ingeniería y Arquitectura del Ministerio de Educación y, según la directora, la infraestructura recibió una clasificación amarilla, lo que quiere decir que se necesita “mantener precauciones”.
Sin embargo, las consecuencias para la comunidad educativa van más allá de los daños estructurales. La escuela Federico Zúñiga Feliú atiende a 2,246 estudiantes distribuidos en las jornadas matutina y vespertina que hoy no pueden asistir a clases. Además, su gabinete psicopedagógico ha identificado a aproximadamente 100 familias afectadas, tanto por daños en sus viviendas como por las secuelas emocionales que dejó el terremoto.
La directora manifestó que si bien, en algún punto de las siguientes semanas las clases podrían reanudarse, reconoce que las consecuencias psicológicas que dejó este suceso en sus estudiantes podrían alterar el año escolar.
Al menos 173 escuelas ya fueron inspeccionadas en Coclé
La situación del Federico Zúñiga Feliú forma parte de un panorama más amplio en la provincia, donde las autoridades educativas continúan estudiando las condiciones estructurales de escuelas y colegios.
En Coclé existen 337 escuelas, además de tres instalaciones del Instituto Panameño de Habilitación Especial, que tambien están siendo inspeccionadas.
De acuerdo con la directora regional de Educación, hasta las 8:00 p.m. del jueves 15 de octubre, 173 escuelas habían sido inspeccionadas por personal de Ingeniería, con apoyo de equipos de mantenimiento y especialistas extranjeros. Las estructuras están siendo clasificadas como operativas, parcialmente operativas y no operativas, según las condiciones que presentan sus instalaciones.
La funcionaria advirtió que el regreso a clases no depende únicamente de que las estructuras se encuentren en buenas condiciones. Señaló que en Coclé hay aproximadamente 57 mil estudiantes y 3,097 docentes, algunos de los cuales residen en provincias como Herrera, Los Santos y Veraguas, por lo que las dificultades de traslado también juegan un papel importante.
Otra escuela cuyas estructuras estarían comprometidas es El Espavé, en Natá, una multigrado que tiene baja matrícula; y el Instituto Carmen Conte Lombardo, en el área norte de Penonomé, que según los reportes oficiales tiene rajaduras en el área de la cocina/comedor. Esta última aparece en la lista de planteles ya evaluados por el Meduca.
Según el más reciente balance oficial del Ministerio de Educación, 619 centros educativos ubicados en sus 16 regiones educativas tienen afectaciones, y ya han inspeccionado 505. Además, 55 planteles colapsaron y deberán ser reconstruidos.
Y mientras las inspecciones avanzan y las instituciones buscan soluciones, en el albergue del Ifarhu los niños continúan jugando bajo los árboles, bajo la mirada atenta de sus padres.

