Con cautela y con signos de estrés, Penonomé empieza a volver a la normalidad.

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Desde principios de semana, empezaron a abrir poco a poco los comercios, algunos con obreros reparando techos, vitrinas, ventanas, puertas, cielorrasos y paredes. Sin embargo, aún quedan algunos cerrados, incluidos edificios gubernamentales, a la espera de inspecciones formales que determinen su estado estructural tras el terremoto de 7.5 grados en la escala Richter del pasado viernes.

Los edificios que parecen comprometidos estructuralmente están acordonados para evitar que los peatones y vehículos circulen a su alrededor. Así ocurre con algunos en la avenida Central, sobre todo los que tienen más de una planta. Sobre esa misma vía hay centros de acopio, cerca de la sede del Municipio, así como en otros sitios, como la escuela primaria Simeón Conte o el Centro Regional Universitario de Coclé.

El hospital Aquilino Tejeira es uno de esos edificios gubernamentales que sufrieron el violento impacto telúrico del pasado viernes. Los pacientes hospitalizados fueron desalojados de inmediato a los estacionamientos, donde aún permanecen en carpas —o módulos temporales— habilitadas para su atención. Se espera que este jueves vuelvan a las salas de hospitalización para continuar sus tratamientos.

El Aquilino Tejeira, evacuado y en carpas

El director médico del hospital, Yavier Gordón, confirmó que han recibido una evaluación estructural del edificio, que presta servicios desde hace 76 años, es decir, desde 1950. Por el momento, el informe indica que la estructura sufrió afectaciones leves. Hasta ahora han reiniciado operaciones el cuarto de urgencias y la sala de labores de parto, y se ha habilitado un quirófano para cirugías de extrema urgencia. También funcionan la sala de rayos X y las oficinas administrativas.

Sin evaluaciones estructurales, Penonomé comienza a tantear la normalidad
Carpas sobre los estacionamientos sirven de salas de hospitalización en el hospital Aquilino Tejeira. Se espera que para este jueves los 45 pacientes que están en estos ‘módulos’ puedan volver a las salas de hospitalización del edificio, ya que los daños sufridos por la estructura fueron leves, según el director médico, Yavier Gordón. LP/Rolando Rodríguez

Aún están pendientes de recuperación las salas de hospitalización, con capacidad para 169 camas. No obstante, el censo de pacientes hospitalizados en estos momentos asciende a 45, quienes reciben atención médica en las carpas pertenecientes tanto al propio hospital como al Servicio Nacional de Fronteras (Senan).

Otra sala que se pretende volver a poner en servicio esta misma semana es la de hemodiálisis, cuyos 60 pacientes deben atenderse por el momento en un hospital vecino: el Rafael Estévez, en Aguadulce.

La Prensa pudo observar la labor de voluntarios docentes, jóvenes y cadetes, oficiales y suboficiales del Senan, que se encargan de recibir, cargar, inventariar y clasificar las donaciones que recibe el hospital.

El miércoles, por ejemplo, mientras La Prensa estaba presente, llegaron algunas donaciones de jóvenes de Colón, así como de la comunidad árabe en Penonomé y Chiriquí. Estos últimos llegaron en un camión que transportaba agua, pañales desechables, sillas de ruedas, mesas, electrodomésticos, reflectores, ropa de cama, etc. Estas donaciones deben repartirse entre los hospitales Rafael Estévez, en Aguadulce; Anita Moreno, Joaquín Pablo Franco Sayas y Cecilio A. Castillero, en Azuero; Luis “Chicho” Fábrega, en Veraguas, y el propio Aquilino Tejeira.

Algunos voluntarios expresaron que del Gobierno no ha llegado mucho, salvo insumos y medicamentos del Ministerio de Salud. La inmensa mayoría de las donaciones ha llegado de manos de la empresa privada, de ciudadanos organizados y de centros de acopio no gubernamentales.

Un ícono colapsado

Pero hay edificios que no tuvieron tanta suerte.

Es el caso del icónico hotel Dos Continentes —inaugurado en marzo de 1974—, situado a la entrada de Penonomé, que sufrió el colapso de sus dos plantas superiores, con 10 habitaciones que cayeron sobre oficinas y salones del edificio, aplastando, además, vehículos estacionados a su alrededor.

Sin evaluaciones estructurales, Penonomé comienza a tantear la normalidad
Socorristas inspeccionan una parte del Hotel Dos Continentes, en Penonomé, tras el terremoto de magnitud 7.5. EFE

Eduardo González —uno de los propietarios del hotel— narró a este medio que una parte del ala colapsada se desplomó durante una primera sacudida, pero un violento segundo movimiento telúrico hizo que la estructura cayera por completo. A pesar de ello, logró entrar en el edificio para cerrar las llaves de gas de la cocina de la cafetería, así como los interruptores de la electricidad y del agua.

Actualmente, están a la espera de una evaluación estructural del resto del hotel, ya que el ala colapsada tendrá que ser demolida.

La Contraloría, custodiada por la PN

Otra estructura gubernamental cerrada es la sede de la Contraloría General en Penonomé, adquirida por el Estado a un costo de $1.7 millones. Se trata de una estructura remozada —conocida antes como el edificio Nomé—, reinaugurada hace once años, en abril de 2017. Los daños se encuentran en la base del edificio, en su parte trasera, por lo que no son visibles desde la calle.

La Policía Nacional (PN) custodia el edificio para que nadie entre. Desde el frente, solo son visibles algunos daños menores, pero no los que afectan la base de esta edificación, construida sobre un relleno, de acuerdo con las versiones de algunos vecinos.

Sin evaluaciones estructurales, Penonomé comienza a tantear la normalidad
Algunos daños en el edificio de la Contraloría en Penonomé son visibles desde la calle, no así los más importantes. LP/Rolando Rodríguez

Se desconoce adónde será trasladado el personal, que debe atender las necesidades gubernamentales de la región.

Parte de sus casi 150 funcionarios —permanentes y eventuales— está asistiendo a una instalación cercana, aunque poco pueden hacer, considerando que el equipo informático necesario para su labor se encuentra en el edificio desalojado. Hay que recordar que la gran mayoría de los procesos de la Contraloría son digitales, por lo que la labor en la sede regional está prácticamente paralizada.

El pasado lunes, cuando acudieron todos los funcionarios, los bomberos ordenaron que se dispersaran, ya que, al carecer de un lugar de trabajo, deambulaban fuera de las instalaciones cercanas a la sede de la Contraloría, con lo cual aumentaba el riesgo de accidentes personales. Se desconoce cuándo será evaluada la estructura para decidir el futuro del edificio.

Sin evaluaciones estructurales, Penonomé comienza a tantear la normalidad
Una vieja casa, situada a un costado del edificio de la Contraloría (al fondo) sufrió severos daños, al igual que la siguiente casa. LP/Rolando Rodríguez

Sobre esa misma calle —Damián Carles— hay daños en varias residencias, todas desalojadas y acordonadas ante el riesgo de derrumbe. Dos casas vecinas de la Contraloría sufrieron daños severos, como puede verse en las fotografías. Unos cientos de metros más adelante también hay un apartahotel —Dimashq—, igualmente desalojado, con daños visibles en sus costados, aunque se ignora si estos han comprometido la estructura de todo el edificio.

Sobre el edificio de la Gobernación de Coclé, cerrado por el desplome de sus costados, tampoco se tiene una versión oficial. Lo mismo ocurre con el estado actual de la catedral San Juan Bautista de Penonomé. Ambos edificios están situados a pocos pasos uno del otro y sus estructuras sufrieron daños severos visibles.

Sin evaluaciones estructurales, Penonomé comienza a tantear la normalidad
La Catedral San Juan Bautista de Penonomé, después del terremoto de magnitud 7.5 del 9 de octubre de 2026. LP/Rolando Rodríguez

Para este reportaje fueron consultados la jefa del Cuerpo de Bomberos de Penonomé, Margarita Ducreaux, quien no pudo dar explicaciones, y el director regional del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) en Penonomé, Alexander Guardado, quien dijo no poder responder al medio por estar “atendiendo una situación”.