La cultura contará el próximo año con $157.6 millones. El dinero se repartirá entre edificios históricos por recuperar, teatros, bibliotecas, orquestas, programas de formación y proyectos para llevar el arte a los barrios. Ese es el mapa que dibuja el presupuesto del Ministerio de Cultura para 2027.
Del monto solicitado, $64.4 millones serán destinados al funcionamiento y $93.1 millones a inversión, que contempla una cartera de 65 proyectos en distintas regiones del país. Entre ellos figuran la construcción del Museo de la Pollera, en Los Santos; la rehabilitación de bibliotecas; la expansión de Latidos del Barrio; la restauración del Museo Reina Torres de Araúz y la Plaza de Francia, en Panamá, así como la recuperación de las fortificaciones de Portobelo y San Lorenzo, en Colón.
El recorrido comienza en la capital, donde el patrimonio concentra una de las principales apuestas. Para recuperar infraestructura histórica en la provincia de Panamá se contemplan $28.3 millones, destinados a intervenir inmuebles y espacios que forman parte de la vida cultural del país.
Entre esos proyectos están el Palacio de Justicia y el Teatro Anita Villalaz, cuya intervención tiene asignados $1.7 millones. El Teatro Balboa cuenta con $1.5 millones y el Teatro Nacional, con otros $825 mil. Son edificios distintos, pero comparten una necesidad: recuperar espacios donde la actividad cultural lleva décadas desarrollándose.
Otro punto del mapa está en la Ciudad de las Artes. El proyecto contempla una edificación de seis plantas sobre un terreno de unas nueve hectáreas y tiene previstos $3 millones para 2027.
Otras regiones
La ruta continúa hacia Colón. Allí, el antiguo Colegio Abel Bravo aparece entre las obras patrimoniales que recibirán atención, con $2 millones. También se contemplan recursos para las fortificaciones de Portobelo y San Lorenzo, mientras que en Coclé se incluyen intervenciones en el Museo Stella Sierra y el Parque Arqueológico El Caño.
Pero la propuesta no se queda en los edificios. Una parte está dirigida a quienes hacen cultura. La Orquesta Sinfónica Nacional tendría $3.1 millones y el Ballet Nacional, $1.6 millones. A esto se suman $2 millones para la Temporada de Verano y $250 mil para el Plan Nacional de Lectura.
En otro frente están los programas de formación. Artesanos, escritores, niños y jóvenes forman parte de una estrategia que busca ampliar el acceso a la educación artística y desarrollar nuevos talentos. El ministerio también plantea utilizar la cultura como herramienta de integración social y prevención de la violencia.
La intención de llevar esa oferta fuera de los espacios tradicionales está contenida en Latidos del Barrio. El programa contempla nuevos centros en la Cinta Costera, San Joaquín y Nueva Esperanza, además de iniciativas en otras provincias.
Integración social: Formación artística para niños y jóvenes en riesgo, con $250 mil para el Plan Nacional de Lectura.
Patrimonio: Restauración y construcción de espacios culturales, con $3 millones para la Ciudad de las Artes, $1.5 millones para el Teatro Balboa y $1.95 millones para el Museo de la Pollera.
Descentralización: Expansión de Latidos del Barrio, nuevos centros culturales y $1 millón para estudiar una Red Nacional de Cines Comunitarios.
Economía creativa: Formación y apoyo a artistas y artesanos, con $3.1 millones para la Orquesta Sinfónica y $1.6 millones para el Ballet Nacional.
El dinero también llegará a espacios menos visibles, pero claves para conservar y difundir la memoria cultural. Se contemplan $109 mil para digitalizar colecciones museográficas, $950 mil para un centro de investigaciones antropológicas, históricas y culturales y $1 millón para estudiar una Red Nacional de Salas de Cine Comunitarias.
El objetivo
La ministra Herrera explicó que una parte importante del gasto en servicios profesionales corresponde a instructores y docentes que participan en los programas de formación artística y cultural.

Añadió que MiCultura busca avanzar hacia contrataciones permanentes mediante concursos, con el objetivo de fortalecer su estructura y garantizar la continuidad de estos programas.
“Necesitamos recuperar espacios culturales y ampliar los programas comunitarios como herramientas de integración social y prevención de la violencia.”
Herrera reconoció, además, que algunos proyectos registran atrasos por rezagos administrativos, mientras que varias obras patrimoniales permanecieron paralizadas durante años y ahora requieren procesos de recuperación y rehabilitación.
Frente a este escenario, destacó la necesidad de recuperar espacios culturales y ampliar los programas comunitarios como herramientas de integración social y prevención de la violencia.

