Wifredo Lam (1902-1982) fue un artista cubano hijo de un inmigrante chino de Cantón y de una mulata descendiente de esclavos españoles, siendo esta, la razón principal por lo que el conjunto de su legado artístico, se traduce en un fiel reflejo de sus raíces africanas, asiáticas, europeas y latinoamericanas.
Su pintura explora constantemente la dinámica de esta hibridez cultural. Al mismo tiempo refleja la traumática historia postcolonial del Caribe. En esencia, sus pinturas constituyen un espacio de resistencia y denuncia a la vez, que pretende descolonizar el espíritu y la imaginación de quienes las contemplan.

La pintura más famosa de Lam es La Jungla (1943), celebrada por los surrealistas cuando se exhibió por primera vez en la galería Pierre Matisse en Nueva York en 1944. La pintura se hizo especialmente conocida por el compromiso anticolonial de Lam, así como por su enfoque de la espiritualidad afrocubana. En la actualidad es parte de la colección permanente del MOMA en Nueva York.
La Jungla representa el paisaje inquietante de las tribus de caña de azúcar, del cual emergen grotescamente figuras híbridas y seres zoomorfos. Lam hace casi imposible para el espectador distinguir entre formas naturales y humanas, partes del cuerpo humano o animal, así como entre brazos y piernas, ya que los pies de las figuras parecen manos o incluso patas apoyadas en el suelo. De manera similar, los troncos de caña de azúcar pueden asociarse con patas de animales, así como con extremidades humanas. La disolución de las fronteras entre las formas y representaciones humanas, animales y vegetales constituyen el aspecto principal de esta obra.

La dinámica imbricada y la exuberante hibridación de formas, símbolos y figuras, reflejada en seres antropomorfos y zoomorfos como animales-humanos, plantas-animales o humanos-plantas, se convirtió en la característica distintiva de sus pinturas. De esta manera, sus cuadros demuestran cómo los afrocubanos resistieron la dominación colonial a través del sincretismo religioso y así pudieron rebelarse contra la cristianización forzada de que fueron objeto.
El surrealismo de Lam está estrechamente vinculado a su cosmología espiritual, que no solo abarca la santería y las religiones afrocaribeñas, sino también una mezcla de configuraciones animistas, ocultistas, esotéricas y mitológicas. De este modo, practica una construcción de mundos con los que busca perturbar las creencias occidentales, basadas en una cosmovisión cristiana monolítica. Lam logró demostrar que el arte cubano podía competir con las vanguardias europeas sin perder identidad propia.

Abandonó Cuba en 1928 para ir a Madrid, donde quería consolidarse como artista. También se involucró políticamente luchando del lado de los republicanos en la Guerra Civil Española. Con una carta de recomendación del artista español Manolo Hugué, Lam llegó a París en 1938 y allí conoció a Picasso. Picasso le presentó al principal protagonista del movimiento surrealista en París, André Breton. También le presentó al galerista Pierre Loeb, quien organizó la primera exposición individual de Lam en París en su Gallerie Pierre en 1939.
A partir de la década de 1950, Lam llevó una vida cada vez más cosmopolita: París, Nueva York, Caracas, Zúrich e Italia, figuran entre sus lugares de residencia.
El estudio de la obra de Wifredo Lam revela una fusión única entre el modernismo occidental (el cubismo y el surrealismo europeo) y la espiritualidad y el simbolismo de las máscaras y religiones afrocubanas. El artista falleció en París el 11 de septiembre de 1982 a la edad de 79 años.
El autor es escritor y pintor



