

El bosque de Vohibola, al este de Madagascar, está al borde de la deforestación. Un hotel financia una fuerza especial para intentar proteger la biodiversidad local de los cazadores furtivos y los madereros ilegales.



Amenazadas por la destrucción de su hábitat a causa de la deforestación, cada vez más lémures se refugian en santuarios privados de Madagascar, único lugar en el mundo donde se halla esa especie.

