Entre bloques comunistas y rascacielos se despliega en pleno Bucarest el llamado lago de Vacaresti, un pantano abandonado que ha visto crecer entre sus diques un ecosistema complejo de inmenso valor natural y que nació como un proyecto hidrológico del dictador Nicolae Caeusescu. Conocido en Rumania como “el Delta de entre los bloques”, por sus similitudes con el delta del río Danubio, este proyecto hidrológico a medio hacer del ajusticiado Ceausescu acoge cada año, con la llegada del calor tras el invierno, a 90 especies de aves.
En sus 200 hectáreas de vegetación diversa y en sus humedales alimentados por aguas subterráneas viven en un ecosistema estable distintos tipos de peces, patos salvajes, cisnes, tritones, serpientes de agua, gaviotas o zorros, entre otras especies.
