Rigoberto Guerra nació en el distrito de Bugaba, en la provincia de Chiriquí, el 31 de marzo de 1958.
Tiene 55 años y su profesión es ser diseñador gráfico, aunque también le seduce la pintura, como quedará demostrado en su exposición individual, que tendrá en la organización educativa no gubernamental Culturama, en David.
Guerra reside desde hace 12 años en la ciudad de Nasville, en Estados Unidos.
“Todos estos años he vivido con deseos de venir a mi provincia a retomar lo que se me encomendó, la pintura”, indica.
Así lo hizo, pues regresó a su tierra el pasado lunes 15 de julio y está más que feliz con volver a sus orígenes.
En su individual en Culturama, que se inaugura este 25 de julio, presentará 27 cuadros.
“Las técnicas que uso son variadas, pero en esta muestra solo utilizo el pastel seco y el acrílico”, explica Guerra.
El tema principal de su volver plástico al país es ese universo de colores y vivencias que existen en la campiña nacional.
Lo suyo, indica Guerra, es “identificar aquellas cosas que ocurren en nuestro interior. Todo lo que hemos vivido en nuestra infancia en esos pueblos. Hay una belleza que resaltar de esos sitios y qué mejor manera que hacerlo con un lienzo y un buen pincel”.
Guerra no retrata una campiña en particular. “Solo me identifico con el costumbrismo. En el campo se recogen vivencias dignas de ser plasmadas. Es lo autóctono lo que nos da esa idiosincrasia de ser netamente panameños”.

