La vida entre flores

Laura Martínez Belli presentó ayer, en la Feria Internacional del Libro, su novela ´Las dos vidas de Floria´, una propuesta en la línea del realismo mágico.

Participar en la Feria Internacional del Libro es para la escritora española-mexicana Laura Martínez Belli un acontecimiento literario y personal.

La autora, que pasó su infancia en tierras istmeñas, señala que esta es una ocasión para “reencontrarme con el país en el que crecí y que me vinculó a Latinoamérica. Es cerrar un círculo abierto desde hace años”. Y qué más motivo de júbilo que presentar su tercera novela Las dos vidas de Floria, como acaeció ayer en el marco de dicho evento cultural.

Belli cuenta que, si bien su amor por la literatura, comenzó como lectora, la incursión definitiva en las letras fue algo puramente lúdico. “Mi primer libro, Por si no te vuelvo a ver (2007) nació como un mero ejercicio personal para entender y aceptar lo que México había significado en mi vida. Yo acababa de dejar ese país, donde había vivido cuatro años, y estaba instalándome en Madrid. Al terminar de relatarlo, todo sin pretensiones, me di cuenta de que había escrito una novela”.

Luego de otro libro, El Ladrón de Cálices (2010), completaría el rumbo del personaje principal de la novela que hoy presenta. “La idea de Floria surgió hace muchos años. De hecho, es el primer proyecto literario que escribí en mi vida. Cuando tenía 19 años, escribí una historia sobre una familia de seres sobrenaturales”.

Las dos vidas de Floria, en sus palabras, “es la historia de un matrimonio mayor sin hijos que hace lo imposible por concebir. Cuando agotan los recursos de la Ciencia, acuden a una curandera-bruja que les hará el milagro, pero el ser que esperan no es un bebé normal”. Por la naturaleza de la historia, la emparenta con el movimiento del Realismo Mágico: “Cien años de soledad fue un descubrimiento y un gozo”, dice sobre esa monumental obra de dicha corriente latinoamericana.

Luego de conocer sus referentes formales, Martínez Belli habla sobre la significación de esta “fábula profunda”.

“Me gusta pensar que habla sobre la necesidad y la importancia del ser humano por trascender más allá de la muerte, de atreverse a amar al otro con todas sus imperfecciones y grandezas, de la libertad del ser a pesar de que la vida tome caminos insospechados y gire en direcciones no planeadas; de conectarnos con nuestro lado más espiritual y mágico en este mundo material y consumista. Y quizás en el fondo, poner en contacto al lector con la magia que nos rodea”, explica.

Al tocar el tema de la lectura y sus implicaciones para la vida, la respuesta de la escritora es elocuente. “La experiencia de abrir un libro, en soledad, en silencio, escuchar la voz en nuestro cerebro y sentir cómo las páginas cobran vida, nos hace menos egoístas, nos hace ser capaces de ponernos en la piel de otros, sufrir con otros, reír con otros y entender otras formas de pensamiento. El poder de la imaginación es vital porque hace al hombre capaz de entender que su mundo no es el centro del universo”.

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