Una vida póstuma

El escritor nacional se adentra en la profundidad de la trampa y de la mentira de aquellos que por ser menos malos, tuvimos que llevar a la presidencia.

Temas:

Fernando Berguido durante la presentación de su libro ‘Una vida póstuma’. Al fondo, María Mercedes de Corró y Roberto I Eisenmann Jr.LA PRENSA/Archivo. Fernando Berguido durante la presentación de su libro ‘Una vida póstuma’. Al fondo, María Mercedes de Corró y Roberto I Eisenmann Jr.LA PRENSA/Archivo.
Fernando Berguido durante la presentación de su libro ‘Una vida póstuma’. Al fondo, María Mercedes de Corró y Roberto I Eisenmann Jr.LA PRENSA/Archivo.

El título entraña misterio y hasta pánico, ante el contrasentido de estar vivo después de la muerte.

¿Quién entiende a los escritores de hoy? Pero desde la primera frase hasta que nos vamos adentrando en el libro, no hay posibilidad de desacelerar vista y conciencia. Confieso que tal vez, exceptuando las lecturas de La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa; Lobos al Anochecer de Gloria Guardia y Con ardientes fulgores de Gloria de Jorge Thomas, si acaso, jamás me había devorado un libro con tanto interés y rapidez (472 páginas en 36 horas) como Una vida póstuma de Fernando Berguido.

El autor entrelaza aspectos de su vida personal con la institucionalidad de la Patria, de manera firme y directa. Desde los secretos más íntimos sobre su inclinación sexual, hasta la investigación periodística y crítica de nuestros cinco mandatarios en democracia y sus periodos presidenciales, en algunos siendo él la fuente primaria, sin dejar por fuera su permanente caminar en el umbral de la muerte desde hace cuatro años, se va desnudando el alma del que flaquea ante la enfermedad mortal, pero que renueva bríos por esos valores cívicos, éticos e institucionales que con valentía singular y sacando fuerzas de flaqueza, expone y fortalece a través del desentierro de esos cuasi olvidados escándalos, que tanto daño le han hecho a nuestra, cada vez, más débil democracia.

El escritor se adentra en la profundidad de la trampa y de la mentira de aquellos que por ser menos malos, tuvimos que llevar a la presidencia. Con la honrosa excepción de Guillermo Endara, el resto han sido los principales culpables y promotores de muchos desafueros que privaron y están privando a los ciudadanos del Estado panameño, principalmente a los más pobres, de tener una mejor calidad de vida.

Nos recuerda su importante actuación como dirigente, tal vez inconveniente para algunos en el poder, en Transparencia Internacional, la Fundación Calicanto y por supuesto, el diario La Prensa. Fue protagonista en la redacción de leyes importantes y necesarias, mermadas después por esos funcionarios de alto rango que las consideraban un obstáculo a la farsa y el engaño.

Incluso me hurgan en el libro algunos pasajes a nivel personal, como el que se refiere a una nota cuya lectura se llevará el autor a la tumba. Palabras mayores para mí, al leer que esa misiva le fuera entregada por monseñor José Sebastián Laboa, escrita de su pluma y letra, teniendo a Manuel Antonio Noriega como asilado en la Nunciatura Apostólica, y dirigida al entonces canciller Julio E. Linares, y a quien se la entregaría el literato. Tanto Laboa como mi padre, se nos adelantaron a la tumba con el mensaje de esa carta.

El desvelo de su yo interior resulta impresionante, tal vez, en una sociedad no acostumbrada a entender o aceptar la teoría del género, máxime cuando lo expone aquél que “sale del clóset”. Pero lo más interesante resultan los ataques personales de los que fue objeto, viniendo precisamente de aquellos panameños de muy alto rango a quienes desenmascararon en el medio del chanchullo, o de personas que hoy se rasgan las vestiduras por el respeto a los derechos humanos y la inclinación sexual.

El autor, quien fuera uno de mis tantos compañeros por 13 años de la promoción 80 del colegio de la Salle, me hizo recordar chispazos de esa niñez y juventud que vivimos, alrededor de nuestra recordada escuela. Y lo hace reconociendo los méritos de una profesora de español que terminaría frustrada por nuestras barrabasadas como estudiantes de primer ciclo, que si bien para la mayoría de nosotros pasaría desapercibida, para él fue una fuente inagotable de conocimiento y aprendizaje.

Fernando Berguido dice quedarle un vacío ante el apuro de terminar su libro. Y yo le digo que esa soledad de componer sus crónicas, llenará muchos vacíos que nadan en el mar de la esperanza, las ilusiones y los ideales por un Panamá que debemos defender de los corruptos, los aduladores y los tiranos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Lo último en La Prensa

proceso judicial Justicia de Perú incluye a tres constructoras brasileñas en caso de corrupción

El pedido para incluir a las tres empresas fue hecho por la procuraduría que también investiga a la constructora Odebrecht. El pedido para incluir a las tres empresas fue hecho por la procuraduría que también investiga a la constructora Odebrecht.
El pedido para incluir a las tres empresas fue hecho por la procuraduría que también investiga a la constructora Odebrecht. Tomado de @Poder_Judicial_

Las filiales de las firmas brasileñas Camargo Correa, Queiroz Galvao y Andrade Gutierrez fueron incluidas en un proceso ...

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ Volvo venderá autos autónomos a Uber

Se venderán camionetas SUV modelo XC90, con tecnología de conducción autónoma, entre 2019 y 2021. Se venderán camionetas SUV modelo XC90, con tecnología de conducción autónoma, entre 2019 y 2021.
Se venderán camionetas SUV modelo XC90, con tecnología de conducción autónoma, entre 2019 y 2021. AFP/Archivo

Volvo anunció el lunes que le venderá decenas de miles de vehículos autónomos a Uber, que sueña con poseer su propia flota de ...