A sus 18 años, Lucas Castillo acumula más de una década vinculado a la robótica, ha participado en competencias internacionales y formó parte del equipo panameño que se coronó campeón del FIRST Global Challenge 2025.
Castillo comenzó a acercarse a la robótica cuando tenía entre seis y siete años, siguiendo los pasos de su hermano. Lo que inicialmente consistía en construir con piezas de Lego y entender el funcionamiento de engranajes terminó convirtiéndose en una trayectoria por competencias como VEX, FIRST Global y la Olimpiada Mundial de Robótica (WRO).
“Solo estaba haciendo algo que me habían mostrado, construyendo cosas”, recordó.
Con los años entendió que, más allá de los resultados en las competencias, estaba desarrollando habilidades que podrían acompañarlo profesionalmente. Durante la pandemia profundizó en la programación e incluso desarrolló su primer sitio web.
Su trayectoria, sin embargo, también ha estado marcada por derrotas. Una de las que más recuerda ocurrió durante la Olimpiada Mundial de Robótica de 2023, celebrada en Panamá.
Castillo había ganado la competencia nacional y llegó al torneo internacional con la meta de colocar al país entre los 10 mejores. Durante la última jornada llegó a ocupar la octava posición, pero problemas con el robot terminaron relegándolo al puesto 27. “Me dolió muchísimo perder”, reconoce. Aun así, decidió continuar compitiendo.
Dos años después llegó la revancha. Castillo integró el equipo de Panamá que ganó el FIRST Global Challenge 2025, nuevamente como anfitrión.
Su participación comenzó principalmente desde la programación, pero durante el torneo asumió un papel en la elaboración de las estrategias. Según recuerda, Panamá llegó a encontrarse por encima del puesto 100 durante algunas etapas de la competencia.
El equipo fue recuperando posiciones ronda tras ronda. Además de trabajar sobre su propio robot, los panameños colaboraron con otras delegaciones para mejorar sus máquinas, una dinámica debido al formato de la competencia.
En las etapas decisivas, Panamá formó alianza con Venezuela, México y Camerún. Castillo recuerda que incluso durante la última ronda pensaron que habían perdido.
“Cuando dijeron que nosotros habíamos ganado, no nos lo podíamos creer”, contó. “Yo pensaba que ni siquiera íbamos a quedar top 20 en un momento y, bueno, terminamos ganando todo”.
El reto exigía que los robots cumplieran diferentes tareas, entre ellas lanzar pelotas hacia estructuras elevadas y superar una prueba de escalada. Pero Castillo destaca que una de las mayores dificultades estaba fuera de la programación: coordinar estrategias entre jóvenes de distintos países para obtener la mayor cantidad posible de puntos.
Castillo ingresará este año a la Universidad de Yale gracias a una beca que cubrirá la totalidad de sus estudios. Ahí planea estudiar Economía, además de áreas relacionadas con estadística y ciencia de datos.
Instó a quienes participan en competencias académicas, a no dejar de intentarlo. Considera que muchos jóvenes se limitan por pensar que no son suficientemente buenos o por temor a comenzar.
Para Castillo, participar en robótica, matemáticas, ajedrez u otras disciplinas permite desarrollar no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades blandas que posteriormente pueden ser útiles en la vida profesional. “Hay que tener iniciativa, hay que competir”, afirmó.
Explicó que una de las razones para estudiar Economía es adquirir conocimientos que posteriormente pueda combinar con la tecnología y las finanzas. Su objetivo, asegura, es regresar después de su formación universitaria y contribuir al desarrollo del país. “Quiero, de verdad, aprender lo más posible en Yale, hacer todas mis actividades allá y regresar a Panamá para ayudar al país”, afirmó.

