Cada 25 de octubre se celebra el Día Mundial de la Ópera, una iniciativa que busca destacar el valor de esta expresión artística y su impacto en la sociedad.
La celebración internacional nació de una iniciativa conjunta de Opera América, Ópera Latinoamérica y Opera Europa, organizaciones que unieron esfuerzos para promover la ópera y defender el valor de las artes. La fecha coincide con los cumpleaños de los compositores Georges Bizet y Johann Strauss II, figuras vinculadas a dos de las grandes tradiciones del género: la ópera y la opereta.
Más allá de su complejidad musical, la ópera combina canto, música instrumental, teatro, danza y artes visuales para contar historias y explorar emociones universales. Su capacidad para conectar con el público es precisamente uno de los argumentos de quienes trabajan para impulsar esta disciplina en Panamá.
Un arte que necesita nuevos públicos
Para el barítono panameño Ricardo Velásquez, uno de los grandes desafíos es romper con la idea de que la ópera es un arte reservado para unos pocos. Sus historias abordan sentimientos y experiencias comunes, como el amor, los celos, la esperanza y el sacrificio, que pueden conectar con personas de distintas edades y contextos.
El cantante considera que Panamá cuenta con talento capaz de desarrollar carreras internacionales, pero advierte que hacen falta oportunidades y una estructura profesional que permita sostenerlas.
“Necesitamos pasar de esfuerzos aislados a temporadas estables, formación y empleo, con apoyo del Estado, la empresa privada y las organizaciones culturales”, plantea.
Su aspiración es que salir al extranjero sea una decisión para ampliar horizontes artísticos y no una obligación ante la falta de oportunidades locales.
También propone llevar la ópera a escuelas, parques y comunidades mediante propuestas accesibles y de calidad. En su opinión, formar públicos es tan importante como formar artistas, pues las personas necesitan tener la oportunidad de conocer este género para descubrirlo y apreciarlo.
La disciplina detrás de la voz
La formación es otro de los pilares para el desarrollo del canto lírico. La cantante y profesora venezolana Margot Pares Reyna, quien lleva ocho años enseñando esta disciplina en la Red de Orquestas y Coros de Panamá, destaca que el trabajo vocal requiere constancia, preparación y conciencia corporal.
“Somos deportistas del sonido”, afirma, al explicar que el cuerpo es el instrumento del cantante y que su preparación exige una disciplina comparable a la de un deportista.
Desde su experiencia docente, Pares Reyna sostiene que acercar al público a esta expresión artística es indispensable para que pueda comprenderla y apreciarla. Cuando llegó a Panamá, recuerda, muchos de sus estudiantes no habían escuchado canto lírico y tenían dificultades para identificarse con un sonido que les resultaba desconocido.
Con el tiempo, esa relación cambió y sus alumnos comenzaron a desarrollar un vínculo con el género. Para la profesora, esa transformación demuestra el valor de la enseñanza y la importancia de dar a conocer la ópera desde edades tempranas.
Unir las voces para construir una ópera nacional
La soprano panameña María Urriola, de la Asociación Grupo Lírico de Panamá, considera que el país cuenta con las condiciones artísticas para fortalecer el género. A su juicio, existen voces con cualidades que no tienen nada que envidiar a las de otros escenarios internacionales, pero que todavía necesitan mayor articulación y espacios para desarrollarse.
Urriola destaca la importancia de unir a los cantantes y agrupaciones, fomentar el respeto entre sus integrantes y mantener una formación rigurosa.
Para la soprano, el talento por sí solo no garantiza una carrera sólida. La preparación y la responsabilidad son esenciales para avanzar.
Su reflexión apunta a un desafío colectivo: transformar el trabajo de artistas que muchas veces operan de manera aislada en un esfuerzo común capaz de representar al país.
“Quizás en Panamá somos 30 cantantes líricos, pero si nos unimos, somos la ópera de un país”, expresa Urriola.
La Fiesta de la Ópera: una cita con el talento local
El próximo 27 de octubre, el Teatro Nacional será escenario de La Fiesta de la Ópera. La velada propone un recorrido por el repertorio vocal, desde el barroco hasta la música contemporánea, y reunirá a intérpretes en distintas etapas de su formación y trayectoria.
Participarán jóvenes sopranos en entrenamiento de la Red de Orquestas y Coros Juveniles de Panamá, estudiantes y egresados del Conservatorio y de la Universidad de Panamá, así como solistas profesionales. El encuentro contará, además, con la participación de la pianista uruguaya invitada Mariana Airaudo.
La cantante panameña Diana Durán, integrante de la agrupación A Tutta Voce, explica que para este primer encuentro se contactó a agrupaciones dedicadas a fomentar el canto lírico en el país, con la intención de mostrar sus distintas propuestas. Para algunos participantes, la presentación también marcará su primera vez en el Teatro Nacional.
Durán considera que la iniciativa puede contribuir a sentar las bases para la formación de una ópera nacional, al reunir esfuerzos y abrir espacios para las futuras generaciones de cantantes líricos. Para alcanzar ese objetivo, destaca la importancia de contar con el respaldo de las instituciones del Estado y la empresa privada.
La artista también subraya la necesidad de conectar con las nuevas generaciones mediante propuestas cercanas y actuales, capaces de despertar su interés por este género.
Los boletos para La Fiesta de la Ópera están disponibles a través de Panatickets.


