En la mañana del 30 de octubre de 1960, siete hombres lanzaron sus maletas desde un carguero cubano hacia el muro de las esclusas de Gatún. Luego saltaron detrás de ellas. Así, este sitio se convirtió en el escenario de una de las primeras deserciones marítimas vinculadas al régimen de Fidel Castro.

La motonave (M/N) Oriente había entrado al Canal de Panamá procedente de Cárdenas, Cuba, cargado con 2,634 toneladas de azúcar y navegaba hacia el Pacífico. Siete hombres —seis oficiales y un tripulante— tenían decidido no continuar el viaje. Una vez en tierra solicitaron asilo político a las autoridades norteamericanas de la entonces Zona del Canal.

Así quedó registrado al día siguiente por The New York Times y por la prensa panameña. Pero detrás de aquella escena había una historia que había comenzado mucho antes de llegar a Gatún.

Dos pitazos y siete hombres al agua: la deserción que sorprendió al Canal
Estampilla de Correos de Cuba, mostrando la motonave Oriente, orgullo de la Flota Mambisa (Fuente: Diario de Bitácora, de Esteban Casañas Lostal)

Un carguero nuevo para Cuba

La M/N Oriente había tenido una vida muy corta hasta entonces. Comprada en 1958 por el gobierno de Fulgencio Batista, a través del Banco Cubano de Comercio Exterior, para la Empresa Consolidada de Navegación Mambisa, la motonave se construyó en Japón por Niigata Tekkosho.

Tenía poco más de 93 metros de eslora, un motor diésel de 2,900 caballos de fuerza y capacidad para transportar algo más de 3,000 toneladas de peso muerto.

Pero para cuando la motonave fue botada al agua un 19 de febrero de 1959, ya Cuba experimentaba una transformación política que terminaría alcanzando también a su marina mercante. El derrocado presidente Batista acababa de abandonar la isla y la Revolución Cubana iniciaba un proceso que, durante los meses siguientes, acercaría progresivamente a La Habana y Moscú, deteriorando las relaciones con Washington.

A inicios de octubre de 1960, esas tensiones habían llegado también a la cubierta de la M/N Oriente. Juan Fernández Coscuyuela, primer oficial del buque había comenzado a considerar la posibilidad de abandonar Cuba. Para ello sondeó a otros oficiales cercanos, discutiendo qué hacer si las circunstancias los obligaban a tomar el control del barco.

El 27 de octubre, la M/N Oriente zarpó de Cárdenas cargada de azúcar. Panamá aparecía entre las oportunidades para desertar. Si no podían hacerlo allí, contemplaban intentarlo posteriormente en Hawái. Tres días después estaban frente a las esclusas de Gatún.

Dos pitazos

Coscuyuela relata que los involucrados se distribuyeron estratégicamente por el barco: algunos en máquinas, otros en los alojamientos y dos en el puente. La señal acordada para abandonar la nave serían dos pitazos largos.

La oportunidad se presentó después de que la motonave había sido amarrada en una de las cámaras de las esclusas de Gatún, durante su tránsito hacia el sur. Justo en ese momento seis oficiales lanzaron sus equipajes a tierra y saltaron tras ellos. Uno adicional, que no habría formado parte del plan original, Alejandro Sánchez, ayudante de la sala de máquinas, al ver a los oficiales abandonar la nave, decidió acompañarlos.

Los siete desertores solicitaron asilo político, manifestando que “preferían ir a la cárcel antes que regresar al barco”. El grupo quedó bajo custodia. La M/N Oriente, en cambio, tenía que seguir navegando.

Dos pitazos y siete hombres al agua: la deserción que sorprendió al Canal
Lancha de la policía de la antigua Zona del Canal custodia la navegación de la motonave Oriente, después de haber cruzado las esclusas de Miraflores (Fuente: El Panamá América)

El barco sin sus siete hombres

Una fotografía publicada entonces por El Panamá América muestra al carguero atravesando posteriormente las esclusas de Miraflores, custodiado por una lancha de la Policía de la Zona del Canal. La imagen resume de manera extraordinaria lo ocurrido: la M/N Oriente había atravesado el istmo, pero siete de los hombres que habían comenzado el tránsito a bordo ya no estaban en él.

El carguero llegó al lado del Pacífico y permaneció en Balboa mientras se buscaban sustitutos para completar su tripulación. El 8 de noviembre, The New York Times informó que cinco oficiales y un tripulante habían llegado para reemplazar a los desertores y que la M/N Oriente se disponía finalmente a zarpar esa noche. Su viaje continuaba. La historia de los siete tomó otro rumbo.

Tras permanecer inicialmente bajo custodia en Cristóbal, fueron trasladados a Corozal. Allí comparecieron ante periodistas y explicaron públicamente las razones de su decisión. Coscuyuela, entonces de 23 años, actuó como portavoz. La prensa panameña destacó que un viaje reciente a la Unión Soviética había influido en la decisión del grupo. El Panamá América resumió aquellas declaraciones en un llamativo titular: “Después de ver cómo viven los rusos decidieron desertar los siete tripulantes de la M/N Oriente”.

Para entender el episodio, es necesario mencionar el momento político que se vivía en Cuba, donde a lo largo del año 1960 se había acelerado las nacionalizaciones y el gobierno de Estados Unidos había impuesto restricciones comerciales a la isla y las relaciones diplomáticas estaban próximas a romperse. Así, el acontecimiento de la M/N Oriente ocurrió en pleno aumento del éxodo de profesionales, marinos y técnicos cubanos. Y faltaban menos de seis meses para la invasión de Bahía de Cochinos.

Según Coscuyuela, permanecieron en Corozal durante noviembre mientras se resolvía su situación migratoria. A comienzos de diciembre recibieron autorización para ingresar a Estados Unidos y volaron a Miami, donde recién se estaba inaugurando el Centro de Emergencias para Refugiados Cubanos.

Dos pitazos y siete hombres al agua: la deserción que sorprendió al Canal
Conferencia de prensa con los cubanos que abandonaron la motonave Oriente al saltar del barco en las esclusas de Gatún, estación de cuarentena de Corozal (Fuente: Colección de la Biblioteca presidente Roberto F. Chiari, Autoridad del Canal de Panamá)

La M/N Oriente vuelve a aparecer

Dos años después, el nombre del carguero reaparece en otro capítulo de la Guerra Fría. Existe una fotografía aérea de 1962 que muestra la motonave navegando por el Paso de los Vientos, entre Cuba y La Española. En la popa puede distinguirse su puerto de matrícula: La Habana.

Ese mismo corredor marítimo adquirió enorme importancia durante la Crisis de los Misiles de octubre de 1962, cuando fuerzas estadounidenses vigilaron intensamente el tráfico naval alrededor de Cuba. La fotografía constituye, al menos, un notable retrato del mismo barco navegando por aquellas aguas durante uno de los años más tensos de la Guerra Fría. El carguero continuó prestando servicio bajo bandera cubana. Pero no por mucho tiempo.

El último viaje

El 8 de abril de 1966, la M/N Oriente navegaba desde La Habana hacia Polonia. Al mando se encontraba el capitán Carlos N. E. Martín Tappan. Esta vez no había esclusas, ni prácticos del Canal, ni hombres preparados para saltar a tierra. Había niebla.

Cerca de la desembocadura del río Ems, en el mar del Norte, la M/N Oriente colisionó con el carguero noruego Stavfjord. El impacto fue fatal para ambos buques. Los dos se hundieron. La M/N Oriente quedó en aguas relativamente poco profundas. Sus mástiles todavía podían verse sobresaliendo de la superficie. Habían transcurrido apenas siete años desde que aquel carguero nuevo había salido de los astilleros japoneses.

Su corta existencia había coincidido con una época extraordinaria: la Revolución Cubana, el enfrentamiento creciente entre La Habana y Washington y algunos de los momentos más peligrosos de la Guerra Fría.

El autor es creador de la cuenta @canalzonepty