La voz es una de las herramientas mas poderosas que poseen los seres humanos. Puede transmitir emociones, contar historias, ayudar a culturas a preservar sus emociones y cuando varias se encuentran en armonía, convertirse en una experiencia completamente única.
Y es precisamente esto lo que ocurre dentro de un coro de cámara, una agrupación en la que cada cantante tiene un peso único y donde la precisión, la conexión y la escucha entre sus integrantes son necesarias y fundamentales.
En Panamá, Ecos Vocal, una agrupación compuesta por nueve personas, ha encontrado en este formato, una forma de explorar ritmos y repertorios de épocas antiguas y contemporáneas, acercándose a músicos panameños y latinoamericanos y, al mismo tiempo, enfrentarse a uno de los retos más grandes de todo artista: lograr que un producto nuevo e independiente, pueda ser sostenible en el tiempo.
“Cada voz tiene una presencia y una responsabilidad mucho más individual. Esto exige mucha precisión, independencia y conexión entre los integrantes, porque cada detalle se escucha”
De acuerdo con sus integrantes, su historia comenzó en el año 2023, casi de forma espontánea.
Ingrid Rodríguez, una de las sopranos del grupo, relata a La Prensa que en ese momento formaba parte de la comunidad de la Parroquia Santa María La Antigua y organizaba, como parte de su servicio, un concierto de música sacra durante la Semana Santa. Para ello, convocaba a sus amigos cantantes y al pianista Ariel González, con quienes interpretaba varias canciones de forma individual.
En algún momento de esa Semana Santa decidieron probar algo distinto e incorporaron la Missa Brevis, de Giovanni Pierluigi da Palestrina, una famosa obra de música sacra del Renacimiento, junto con otras obras pensadas para ser interpretadas como ensamble. La experiencia terminó convirtiéndose en el punto de partida de Ecos Vocal.
“Quisimos experimentar con la Missa Brevis de Palestrina y otras obras para cantar en ensamble y el resto fue historia.”
Y fue la respuesta del público y las posibilidades musicales que encontraron en aquel formato lo que los llevó a convertir lo que en su momento fue una presentación singular en un proyecto permanente.
Actualmente, Ecos Vocal está integrado por Ingrid Rodríguez, Sofía Méndez, Sin Ae Lee, Neila Ortega, Daisy Atencio, Ariel González, José R. Cuevas, Héctor Lomba Smith e Israel González.
La historia de estos jóvenes comenzó antes de compartir su arte y unir sus voces sobre un escenario. Varios se conocieron mientras estudiaban en la Facultad de Bellas Artes.
“En primer lugar somos un grupo de amigos con muchas ganas de experimentar con sus voces y explorar música”
Un arduo trabajo previo
La preparación de una presentación comienza mucho antes de que el público se ubique en sus asientos a disfrutar de la función. Parte importante del proceso está en escoger el repertorio y encontrar un balance entre las obras que desean interpretar y la identidad que construyen como agrupación.
A esto se suma la preparación técnica vocal, musical e interpretativa que requiere un formato en el que no existe demasiado espacio para esconder errores.
En un coro numeroso una cuerda puede estar formada por varios cantantes; en un ensamble pequeño, en cambio, cada integrante debe mantener su línea mientras escucha y se adapta permanentemente a las demás voces.
Esa independencia individual termina siendo necesaria para lograr justamente lo contrario: que nueve voces puedan escucharse como una sola.
En los ensayos y en la crítica coral, lograr el ensamble se refiere a la precisión, cohesión, unificación y equilibrio acústico con el que canta el grupo. Debido a que el instrumento es la voz, el ensamble coral exige dominar tres elementos clave: sincronía rítmica y dicción unificada, balance sonoro y fusión (blend) y homogeneidad tímbrica y afinación.
Sincronía rítmica y dicción unificada consiste en que todos los cantantes inicien y finalicen las notas exactamente en el mismo instante, con precisión absoluta. En la música coral, este factor incluye la unificación de la dicción: todo el ensamble debe articular las consonantes y realizar los cambios de vocales en el mismo milisegundo para que el texto sea inteligible como si emanara de una sola boca.
Balance sonoro y fusión (blend) se refiere a la capacidad del grupo para controlar y dosificar la intensidad del volumen. A nivel macro, exige equilibrar para que la voz que lleva la melodía principal proyecte con claridad sin que las líneas armónicas o de contrapunto la eclipsen. A nivel micro busca que ninguna voz individual sobresalga o sea identificable por el espectador; el coro debe sonar como un único instrumento colectivo.
Homogeneidad tímbrica y afinación implica que los cantantes deben unificar la coloración de sus voces mediante el control de los resonadores y la forma interna de la boca.
Hacer música también significa sostenerla
La agrupación aspira a grabar especialmente obras de compositores, con altos estándares musicales y de producción, y eventualmente llevar ese repertorio a giras internacionales.
Ese objetivo conecta también con la búsqueda que dio origen al grupo: experimentar con sus voces, descubrir repertorios y encontrar nuevas maneras de presentar la música coral ante el público.
Ecos Vocal invita a escuchar un Coro de Cámara. Aseguran que la experiencia es muy diferente a reproducir una grabación en alguna aplicación de streaming, pues en una presentación pueden notar la respiración de los intérpretes, el encuentro entre las armonías y la manera en que las voces se desplazan por el espacio.


