Hay letras que sirven para construir palabras y otras que, de pronto, terminan contando una historia. La R que acompañará desde septiembre al nombre del profesor, periodista y escritor Modesto A. Tuñón F. pertenece a ambas categorías.
El próximo miércoles 9 de septiembre, a las 7:00 p. m., Tuñón ingresará formalmente como académico numerario de la Academia Panameña de la Lengua, durante una ceremonia que será presidida por su director, Jorge Eduardo Ritter Domingo. Rafael Candanedo Acosta pronunciará el discurso de bienvenida.
Pero detrás de la solemnidad del acto existe un detalle pequeño en apariencia y enorme cuando se mira desde la historia: Modesto Tuñón será el primer académico en ocupar la silla R de la Academia Panameña de la Lengua.
Nunca antes había sido asignada.
Una silla, una letra
En las academias de la lengua, las letras no son simples distintivos.
Las plazas de los académicos numerarios reciben el nombre de sillas y tradicionalmente se identifican con letras del alfabeto español. Cuando una plaza queda vacante se abre un proceso para elegir a quien la ocupará. Las candidaturas son presentadas ante el Pleno, la elección se realiza mediante votación secreta y el académico electo toma posesión públicamente mediante la lectura de su discurso de ingreso.
Así se construye una suerte de genealogía intelectual: una misma letra puede atravesar generaciones y ser ocupada sucesivamente por escritores, lingüistas, profesores, investigadores, juristas y otras figuras de la cultura nacional.
En el caso de la R, sin embargo, no existe antecesor.
La silla comienza con el profesor Tuñón.
Y ocurre precisamente cuando la Academia Panameña de la Lengua atraviesa uno de los momentos más simbólicos de su historia: sus primeros cien años.
Cien años hablando desde Panamá
La Academia Panameña de la Lengua fue establecida el 12 de mayo de 1926, con la aprobación de la Real Academia Española.
Entre las figuras vinculadas con su nacimiento aparecen algunos de los nombres fundamentales de la construcción intelectual de la República: Ricardo J. Alfaro, Ricardo Miró, Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, José Dolores Moscote y Belisario Porras, entre otros.
Un siglo después, la Academia continúa teniendo una tarea que podría parecer paradójica: conservar una lengua que nunca deja de cambiar.
Su trabajo incluye atender consultas lingüísticas, desarrollar actividades académicas, promover el estudio del español, rescatar la literatura nacional y recoger y valorar los panameñismos, vocablos nacidos o utilizados particularmente en nuestro territorio que pueden posteriormente ser considerados dentro del trabajo lexicográfico panhispánico.
Porque Panamá también modifica el español. Lo hace cuando habla, cuando escribe y cuando inventa palabras para explicar realidades que antes no existían.
De académico correspondiente a la silla R
Modesto Tuñón no llega por primera vez a la institución. En febrero de 2021 fue elegido académico correspondiente de la Academia Panameña de la Lengua. Cinco años después, el 12 de mayo de 2026, el Pleno lo escogió como académico numerario.
La fecha tampoco pasa inadvertida: la elección ocurrió precisamente cuando la institución cumplía cien años.
Ese día también fue elegido el escritor y profesor Rafael Ruiloba, quien ocupará la silla Ñ.
Tuñón, por su parte, recibió la R.
Periodista, profesor y consultor en comunicación social, su trayectoria se ha desarrollado precisamente en ese territorio donde lengua, periodismo, literatura y docencia se encuentran.
Es egresado de la Maestría en Redacción Creativa del Español de la Universidad de Salamanca y posee estudios de maestría en Docencia Superior y Comunicación Social, además de licenciaturas en Periodismo y Español por la Universidad de Panamá. También se ha formado en comunicación e investigación en instituciones como la UNAM y CIESPAL.
Es autor, entre otras obras, del libro de cuentos Salir de entre las calles y del libro de viajes Desde cualquier parte.
Pero quizá una de las claves más interesantes de su incorporación esté en aquello que pretende llevar a la Academia: El lenguaje de los medios.
La R también puede ser de redacción
Tuñón ha planteado su interés por estudiar el uso correcto del lenguaje dentro de los medios de comunicación y, particularmente, las transformaciones producidas por los nuevos formatos.
No es un asunto menor.
Durante buena parte de los cien años de existencia de la Academia, el lenguaje periodístico panameño circuló principalmente entre páginas impresas y ondas de radio. Después llegó la televisión. Hoy una misma noticia debe sobrevivir a titulares digitales, redes sociales, videos verticales, pódcast, mensajes de WhatsApp, transmisiones en vivo y algoritmos que premian la velocidad y la brevedad.
Las palabras se han comprimido.
El reto consiste en impedir que, al hacerlas más cortas, también hagamos más pequeño su significado.
Para Tuñón, la prensa conserva la responsabilidad de divulgar pensamiento, registrar los acontecimientos y mantener informada a la sociedad, independientemente de que los nuevos formatos obliguen a sintetizar el lenguaje.
Esa conversación entre tradición y transformación puede convertirse en una de sus contribuciones desde la silla R.
La primera R
Actualmente conviven dentro de la Academia figuras provenientes de diferentes territorios de la cultura y el pensamiento panameños, entre ellas Margarita Vásquez Quirós, Aristides Royo Sánchez, Justo Arroyo, Manuel Orestes Nieto, Juan David Morgan, Ela Urriola, Melquiades Villarreal, Nimia Herrera Guillén y Rafael Candanedo Acosta, junto con su actual director, Jorge Eduardo Ritter Domingo.
Cada uno ocupa una silla. Cada silla tiene una letra y detrás de muchas de esas letras existe ya una sucesión de nombres. La R comenzará a escribir la suya el 9 de septiembre.
Quizá allí reside la hermosa coincidencia de este ingreso: mientras una institución celebra cien años mirando hacia atrás para proteger la memoria de nuestra lengua, abre simultáneamente una silla que nunca había sido ocupada.
Una letra nueva dentro de una Academia centenaria y para Modesto Tuñón será algo todavía más singular: no recibirá la R de nadie. Será el primero con la R.
La autora es periodista y docente universitaria.


