La oftalmóloga pediátrica de Miranza Instituto Gómez-Ulla, la doctora María Santiago, ha destacado la necesidad de “mantener controles oftalmológicos periódicos desde la infancia” en personas con síndrome de Down debido a que “entre un 60 y un 70%” de ellas “presentará a lo largo de su vida algún problema de visión susceptible de tratamiento o intervención”.
“La salud ocular debe de ser una prioridad desde los primeros meses de vida de las personas con síndrome de Down”, ha indicado durante el webinar Cuidando la mirada. Salud ocular en las personas con síndrome de Down, organizado por Down España e impartido por ella misma. Al respecto, ha afirmado que “las recomendaciones actuales establecen una primera revisión durante los tres primeros meses de vida para descartar la presencia de una catarata congénita”.
En este sentido, Santiago ha declarado que el problema referido “en la mayoría de las ocasiones requiere una actuación inmediata”. “Si no se detecta ninguna patología ocular, la siguiente revisión se realizaría a los dos años y medio, con seguimientos oftalmológicos anuales a partir de ese momento durante toda la vida”, ha concretado.
Además, en el evento se ha expuesto que en las revisiones pediátricas se debe poner especial atención a la agudeza visual, la presencia de catarata, la motilidad ocular extrínseca y los defectos refractivos. En los adultos, junto a la exploración de la agudeza visual, debe realizarse una biomicroscopía completa, en busca de patología palpebral, corneal o cristaliniana.
Añadido a ello, los exámenes visuales se deben realizar de forma periódica para comprobar la correcta salud visual. Las revisiones permitirán corregir de manera temprana cualquier déficit a nivel ocular, garantizando que cualquier persona con síndrome de Down tenga una salud visual óptima.


