Durante los desfiles patrios, las miradas pueden dirigirse hacia quienes encabezan las bandas independientes. Con sus botas de tacón, vestuarios llamativos y movimientos coordinados con la guaripola, las tambor mayores asumen el reto de dirigir a decenas de integrantes mientras mantienen el ritmo de la presentación.

Sin embargo, detrás de esa imagen hay horas de entrenamiento, preparación física, planificación y creatividad. Tres jóvenes que ocupan esta posición en distintas agrupaciones cuentan cómo se preparan para las celebraciones de noviembre y qué implica asumir la responsabilidad de estar al frente de una banda.

Isabella Cedeño, de 18 años, suma dos años de experiencia como tambor mayor. Actualmente estudia Marketing Digital con Gerencia de Marca y trabaja en la creación de contenido para redes sociales. El año pasado ocupó este puesto en una banda escolar y, para 2026, asumió el liderazgo de la banda independiente Adolfo A. Gutiérrez N.

Su interés por las agrupaciones independientes surgió cuando comenzó a acompañar a una amiga a sus presentaciones. Fue entonces cuando descubrió una dinámica que despertó su interés por continuar en este ambiente.

“Yo la acompañaba a todos los desfiles que tenía con su banda y ahí fue donde encontré el amor. Me gustaba mucho el estilo libre que tienen las bandas independientes”, recuerda.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Isabella Cedeño, tambor mayor de la banda Adolfo A. Gutierrez N. Foto: Cortesía

Cuando supo que la banda Adolfo A. Gutiérrez N. comenzaba a organizarse, decidió enviar videos de sus presentaciones anteriores para demostrar sus habilidades con la guaripola. La oportunidad de continuar como tambor mayor llegó poco después.

En el caso de Arianna Paola Valentina Márquez Bravo, de 16 años, este 2026 representa su primer año en el cargo. Actualmente lidera la Banda Independiente Centenario Internacional, responsabilidad que combina con sus estudios de cuarto año en el Colegio Monseñor Francisco Beckmann.

Antes de asumir esta posición, formaba parte de la banda de su colegio como guaripola. Su oportunidad llegó el 19 de febrero de este año, cuando recibió la propuesta de incorporarse a la agrupación independiente.

“Cuando vi el mensaje, grité y se lo enseñé a mi mamá. En verdad, estaba un poco nerviosa”, recuerda sobre el momento en que recibió la noticia.

Por su parte, Paola Andrea Cumbrera, tambor mayor de la banda internacional Búho de Oro, lleva más de una década vinculada a esta disciplina.

Su historia comenzó a los 15 años, cuando fue seleccionada para ocupar esta posición en su colegio, el Monseñor Francisco Beckmann. Después de graduarse, decidió continuar vinculada a las bandas y profundizar sus conocimientos musicales junto a profesores de los estamentos de seguridad.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Paola Cumbrera, tambor mayor de la banda Búho de Oro. Foto: Cortesía

Con el tiempo, llegó a Búho de Oro, donde ha desarrollado un estilo propio y una propuesta que busca distinguirse por la ejecución de los movimientos y la innovación durante los desfiles.

“Siempre me ha gustado innovar, siempre me ha gustado sacar cosas diferentes”, explica.

Entrenamiento para resistir las jornadas

Aunque cada una tiene una trayectoria distinta, las tres coinciden en que la preparación física es indispensable para cumplir con las exigencias de los desfiles. Las largas horas de pie, los desplazamientos y el uso de botas de tacón requieren resistencia y práctica constante.

Isabella, por ejemplo, tiene una rutina que comienza en un parque cercano a su casa. Allí se coloca las botas, toma la guaripola y dedica varias horas a ensayar. También incorpora ejercicios con pesas para mejorar la agilidad de sus movimientos.

A esto suma los estiramientos antes de cada presentación o práctica, pues considera que preparar las piernas y calentar ayuda a soportar mejor las jornadas con el calzado.

Arianna, por su parte, ensaya una hora cada noche para adaptar su audición a las exigencias del cargo. Además, practica con las botas puestas para acostumbrarse al calzado que utiliza durante las presentaciones.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Arianna Márquez, tambor mayor de la banda Centenario. Foto: Cortesía

Paola también mantiene una rutina diaria con la guaripola y sus botines. Para ella, acostumbrar los pies al calzado antes de los desfiles marca una diferencia cuando llegan las jornadas más extensas.

“Practico todos los días con mi guaripola y siempre procuro ponerme mis botines porque así mis pies se van acostumbrando a ese leve dolor y ya cuando llegan los desfiles es un paseo”, explica.

Pero la preparación no se limita a la resistencia física. Paola destaca que dirigir una banda también exige conocimientos musicales para marcar los tiempos, coordinar cortes, redobles y cambios de melodía, mientras se ejecutan los movimientos con la guaripola.

“Nosotras no solamente tenemos que posar y estar al frente de una banda, sino que tenemos que dirigir con nuestra guaripola”, señala.

Vestuarios pensados con anticipación

La imagen que proyectan durante los desfiles también requiere planificación. En el caso de estas tres tambor mayores, los atuendos son parte importante de su preparación y, en algunos casos, un espacio para expresar su creatividad.

Isabella se encarga de diseñar sus propios vestuarios. Comienza a trabajar en ellos cuando la directiva de la banda establece la temática de cada jornada. Para encontrar inspiración utiliza Pinterest y luego desarrolla sus ideas junto a su modista, procurando que los diseños armonicen con los colores y la propuesta visual de la agrupación.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Foto: Cortesía

Arianna también participa directamente en la confección de sus uniformes. Desde junio trabaja en los atuendos que utilizará durante las presentaciones, combinando sus propias ideas con las propuestas de su equipo. Su intención es lucir un vestuario diferente en cada desfile.

En el caso de Paola, la planificación comienza incluso antes. Desde marzo organiza los diseños y encarga elementos como las botas y las guaripolas, mientras que la confección de los uniformes suele iniciar alrededor de junio. También participa en las decisiones sobre su vestuario para asegurarse de que sea cómodo y adecuado para las presentaciones.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Desde que era estudiante, Paola formaba parte de la banda de su escuela. Foto: Cortesía

El esfuerzo que no siempre se ve

Más allá de la presentación, ser tambor mayor implica asumir responsabilidades que deben equilibrarse con otras actividades. Para Isabella, quien combina la universidad y el trabajo con los compromisos de la banda, la clave está en la organización y la disciplina. Aunque procura asistir a los ensayos dominicales, reconoce que en ocasiones debe priorizar compromisos académicos o laborales.

Arianna también organiza sus jornadas entre las clases durante la mañana y los ensayos por la noche. Paola, con más de diez años de experiencia, mantiene sus prácticas con la agrupación los domingos y dedica parte de sus noches a perfeccionar técnicas y preparar nuevas coreografías.

La disciplina detrás de las Tambor Mayor de las bandas independientes
Arianna se asegura de utilizar maquillaje de calidad para que pueda sobrevivir al clima panameño. Foto: Cortesía

Para estas tres jóvenes, la guaripola representa mucho más que un elemento de dirección. Es el resultado de horas de práctica, aprendizaje y dedicación.