Cuando hablamos de Inteligencia Artificial (IA), solemos pensar en la IA generativa, que nos permite hacer preguntas y, sin mayor investigación, obtener respuestas instantáneas.

En nuestro país, jóvenes talentosos y emprendedores están intentando llevar estas herramientas a problemas concretos que ellos han identificado.

Por un lado, Cristian Gallegos está implementando Knora, una plataforma pensada para ayudar a los estudiantes, los padres y los profesores a enseñar de una forma distinta y acompañar a los jóvenes y niños.

Cuando esté lista, la herramienta permitirá que los jóvenes puedan aprender acompañados por una tutora personalizada que les habla, les explica y los acompaña al ritmo de cada uno. De igual forma, a los profesores les ayuda a preparar clases, tareas y evaluaciones, y a ver en qué necesitan ayuda extra sus alumnos.

Por otro lado, Enrique Padron se encuentra desarrollando Faro, una plataforma en donde se trabaja con constructoras y agencias inmobiliarias para incorporar inteligencia artificial en distintos procesos y hacerlos más eficientes.

Aunque ambos proyectos se mueven en sectores diferentes, ambos parten de una idea similar: utilizar tecnologías que ya están disponibles para ahorrar tiempo, mejorar procesos y responder a necesidades que, hasta el momento, han sido abordadas de una forma más tradicional.

Aprender en épocas de IA

La experiencia personal fue uno de los puntos de partida de Cristian, quien cuenta que durante su etapa escolar pasó por alrededor de diez colegios y tuvo que adaptarse a diferentes sistemas educacionales, lo cual no fue sencillo.

A partir de esa experiencia comenzó a pensar en una herramienta que pudiera adaptarse al estudiante y no únicamente esperar que todos aprendan de la misma manera.

Así nació Knora, una plataforma educativa que actualmente comienza a implementarse con estudiantes de undécimo grado en materias como matemáticas, física y química. La propuesta es que el sistema pueda identificar fortalezas, debilidades y formas de aprendizaje de cada estudiante para ofrecerles contenidos de una manera más personalizada y que tanto padres como tutores tengan acceso al desempeño académico de los estudiantes.

Knora también contempla herramientas para los profesores. La idea es automatizar procesos repetitivos como la preparación de ciertos ejercicios, tareas, evaluaciones y calificaciones, además de generar los reportes sobre el desempeño de los estudiantes.

Su creador explica que con esto busca que los educadores destinen menos tiempo a los procesos repetitivos y dediquen más tiempo a la parte meramente educativa.

La propuesta de incorporar nuevas herramientas tecnológicas a la educación llega además en un momento de transformación para el sistema panameño. En 2026, el país comenzó a implementar un rediseño curricular después de más de una década.

950,521
Estudiantes
iniciaron clases en 2026.
15
Años
Pasaron hasta tener un rediseño curricular que incorpora nuevas competencias
1,223
escuelas oficiales
ya tienen internet de alta velocidad.

Una ayuda al mercado inmobiliario

Enrique, por su parte, se enfoca en las constructoras y agencias inmobiliarias, porque su visión parte de una preocupación más amplia: el costo actual de la vivienda.

Este joven busca incorporar herramientas de inteligencia artificial —en su caso, denominada Faro— para agilizar los procesos, entre ellos responder más rápido a los clientes y agilizar las cotizaciones.

Faro se encuentra aún en desarrollo.

2,536
Viviendas
conformaban el inventario disponible en 2026.
915
Viviendas
estaban en el rango de $50,000 a $80,000
80,000
Dólares
es el precio máximo de las viviendas que pueden acceder al nuevo subsidio Abono Pa’Ti.

Manifiesta que su proyecto plantea que, si las constructoras logran operar de manera más eficiente, reducir tiempos y optimizar compras y procesos, algunos de esos ahorros podrían impactar eventualmente el costo de los nuevos desarrollos.

Entre los aspectos del proceso que espera impactar con su propuesta menciona la compra de materiales a mayor volumen, una mejor planificación entre distintos proyectos y la reducción de tiempos dentro de los procesos de construcción. El objetivo no es únicamente automatizar tareas, sino utilizar la tecnología para identificar pequeños ahorros que, acumulados, puedan representar una diferencia dentro de un proyecto inmobiliario.

En este momento, el sector inmobiliario en Panamá afronta no solo el reto de vender más, sino también de hacer la vivienda accesible en un contexto de menor capacidad de compra y dificultades de financiamiento.

Durante 2025, la venta de viviendas nuevas cayó cerca de un 40%: pasó de 4,737 unidades comercializadas en 2024 a 2,866 un año después. Según un informe de 4S Real Estate, entre los factores que influyeron estuvieron la eliminación del Bono Solidario de Vivienda de 10 mil dólares, la suspensión temporal del nuevo régimen de interés preferencial, un desempleo de 10.4% y la pérdida de capacidad de compra de los hogares.

Aun así, durante el primer trimestre de 2026 se observaron señales de recuperación, con 1,292 viviendas vendidas, casi la mitad de todo lo comercializado durante 2025. Más del 45% de la demanda del mercado proviene de compradores extranjeros.