Durante muchos años ha existido un cuento sobre Panamá: que somos demasiado pequeños para hacer grandes cosas. Que no tenemos la capacidad para organizar conciertos multitudinarios, recibir a miles de extranjeros simultáneamente o producir eventos de talla mundial.

Bad Bunny nos dejó afuera del Debí Tirar Más Fotos Tour. Panamá quedó fuera de la gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour de Shakira, mientras que El Salvador logró atraerla y Costa Rica tiene una fecha programada.

Pero la única manera de derrumbar los cuentos es con datos. Y el World of Coffee Panamá 2026 nos dejó varios.

Este evento, construido a partir de pequeños pasos de panameños que creyeron en su potencial, terminó representando un salto enorme para el país.

Panamá siempre ha sido, orgullosamente, el puente del mundo. Por nuestra posición geográfica, por aquí transitan mercancías, personas y negocios que conectan continentes. Somos una ruta indispensable para el comercio internacional. Pero esta vez ocurrió algo distinto: no fuimos un lugar de paso. Fuimos el destino. Y uno importante.

Por primera vez en su historia, el World of Coffee llegó a Latinoamérica y a un país productor de café. Este encuentro internacional reúne a productores, exportadores, compradores y amantes del café de todo el mundo. Durante años se había celebrado en grandes mercados internacionales. Pero esta vez los ojos estuvieron puestos en nuestro pequeño istmo.

Los datos hablan por sí solos: más de 300 expositores de 35 países, cafés provenientes de más de 17 orígenes y alrededor de 20 mil visitantes nacionales e internacionales. Nuestro café es de talla mundial. Punto. No somos el país que más produce: Colombia y Brasil nos superan ampliamente en volumen. Pero Panamá ha encontrado otra manera de competir: apostando por la calidad y la excelencia. Nuestro café geisha es prueba de ello.

Sin embargo, este artículo no es solamente sobre café. Es sobre nuestra capacidad como país.

Tenemos una posición geográfica privilegiada, conectividad aérea con decenas de destinos, infraestructura hotelera, centros de convenciones y espacios capaces de recibir a miles de personas. Durante décadas hemos aprovechado estas ventajas para facilitar que el mundo pase por Panamá. ¿Por qué no aprovecharlas también para que el mundo se quede en Panamá? Tuve la oportunidad de conversar con una persona que vino de China por primera vez a Panamá en el marco del World of Coffee. Cuando le pregunté que le pareció, me contestó: es el paraíso.

El World of Coffee demostró que nuestras instalaciones pueden convertirse en escenarios para encuentros internacionales, que nuestra conectividad puede atraer visitantes y que nuestra economía puede y debe diversificarse.

Detrás de estas cifras hay una historia de esfuerzo colectivo. Desde los productores de café hasta la Cámara de Comercio, desde las instituciones públicas hasta las empresas privadas. Miles de panameños trabajando para alcanzar un mismo objetivo. Porque nuestra mayor riqueza no está únicamente en nuestra ubicación geográfica. Está en nuestra gente y en lo que podemos construir juntos.

Ojalá este evento sea solamente el comienzo. Que aprovechemos nuestra infraestructura y conexión con el mundo para atraer más ferias, convenciones, competencias y encuentros internacionales. Que entendamos que ser un país pequeño no significa tener que pensar en pequeño.

Así que la próxima vez que alguien me diga que Panamá no tiene la capacidad de hacer grandes cosas, lo invitaré a conversar con los datos.

Y, por supuesto, con una taza de café geisha.