Tercer día de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington. El Grupo de los Ocho (G-8) presentó una propuesta para hacer frente a la crisis panameña y contrarrestar el aislamiento diplomático impulsado por Estados Unidos y Costa Rica, contra el régimen de Noriega.
El G-8 surgió a finales de 1986, como una suerte de comité de apoyo para el Grupo de Contadora, establecido en 1983 por Panamá, Colombia, México y Venezuela, para hacer contrapeso a la hegemonía política que Estados Unidos –entonces bajo el gobierno de Ronald Reagan- ganaba en la región.
En la asamblea de la OEA, el grupo estaba representado por Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Panamá fue excluida desde mediados de 1988, luego de conocerse que un jurado de Miami acusó a Noriega de delitos vinculados al tráfico de drogas y el gobierno estadounidense adoptó sanciones diplomáticas y congelo cuentas en bancos de Estados Unidos a nombre del Gobierno de Panamá.
La propuesta del G-8 fue considerada firme –reconocía la “ausencia total de voluntad política de las autoridades panameñas por encausar” al país-, pero laxa en su parte resolutiva, según opinó un representante del gobierno estadounidense.
En un clima de profundas tensiones, el gobierno de George Bush y el presidente costarricense Óscar Arias –que dos años antes había recibido el Nobel de la Paz- proponían al resto de países miembros de la OEA la exclusión de Panamá de todos los foros regionales y diplomáticos, y desconocer a las autoridades “provisionales” designadas por los cuarteles.
En adición, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó al gobierno panameño realizar una nueva visita in loco. El régimen propuso que la visita se celebrara el 20 de noviembre, pero ésta nunca se realizó: un mes después, Estados Unidos llevó a cabo la intervención militar que costó un número indeterminado de vidas, pero sacó a Noriega del poder.