Los utensilios y piezas encontradas en las excavaciones del Parque Arqueológico El Caño preceden como atestiguantes del pasado panameño.
Los centenares de artículos y tallados en metal, cerámica y piedra, que fueron encontrados en el yacimiento coclesano en 2009, comienza a dar indicios sobre las costumbres y estructura social de los llamados “guerreros de oro” de Panamá.
Para la arqueóloga Julia Mayo, quien lidera al colectivo científico tras la pista de la cultura Coclé, con subvención y fomento del Instituto Nacional de Cultura, las piezas recuperadas emulan la frase acuñada por el escritor argentino Jorge Luis Borges, quien solía enunciar que “el tiempo es el mejor antologista”.
Así, bajo las capas de tierra protectoras de la erosión y el paso del tiempo, emergen detalles que dan indicio sobre la extensión cultural y sociopolítica de la jefatura de Río Grande, antiguos ocupantes de la zona.
Para ello, los estudios realizados por Mayo y su equipo de expertos abordan diversos aspectos, como, por ejemplo, la religiosidad, economía, tecnología, hábitos, iconografía y estructura sociopolítica y territorial, que a mediano plazo permitirán conocer más sobre estos habitantes y otros legados encontrados en la cuenca adyacente de Río Grande.
Explica Mayo que las personas enterradas en El Caño portaban diferentes objetos, como indicio de las diferentes clases sociales imperantes en la cultural Coclé.
Ante este acierto, los expertos han tomado en cuenta las dimensiones y características de las estructuras funerarias, denominadas T1 y T2, para definir cuáles eran los roles y rangos sociales correlativos con la jefatura de Río Grande.
Por otro lado, informa la experta en antropología americana, en su metodología laboral también se han puesto como meta conocer la simbología o códigos semióticos, evidentemente presentes tanto en las entalladuras, lozas y demás objetos desenterrados.

