El arqueólogo Carlos Mayo, quien colabora como investigador en el yacimiento arqueológico El Caño, ubicado en la llanura aluvial de Río Grande en la provincia de Coclé, asegura que entre las tumbas exploradas se han encontrado restos de personajes opulentos y potentados.
En su estudio bautizado como Estandarización en la cerámica prehispánica de El Caño, Panamá: especialización, productividad y consumo, Mayo explica que con el hallazgo se han podido establecer “las primeras fechas absolutas del yacimiento” entre los años 780 y 1020 d.C.
Según el experto en historia del arte, es posible que el yacimiento que hoy conocemos fuera utilizado durante los años 700 al 1100 d.C., como panteón común tanto de ricos como de humildes, seguido de un período de abandono hasta las cercanías de la conquista española.
Siglos más tarde, en la necrópolis del pueblo conocido como los Coclé, los arqueólogos de la Fundación El Caño han encontrado más de 500 vasijas festivas y de uso común, además de artefactos y piezas entalladas que evidencian los adelantos artesanales arraigados en estos grupos.
De acuerdo con Julia Mayo, presidenta de la Fundación El Caño, con sede en la Ciudad del Saber, el valor histórico y educativo implícito en cada pieza será plasmado en el libro Guerreros de oro, que espera publicar el último trimestre de este año.
A largo plazo, empero, tanto Mayo como los especialistas de la fundación anhelan continuar con el aval del Instituto Nacional de Cultura para seguir con su pesquisa enfocada en conocer a una comunidad, cuya historia pide ser reconocida entre las generaciones futuras.

