El presidente Barack Obama apenas tomará posesión para su segundo mandato en enero próximo y, desde ya, Honolulu y Chicago se disputan la eventual sede de su biblioteca presidencial, una importante pieza de su legado y del archivo histórico de Estados Unidos.
La tradición de establecer una biblioteca presidencial comenzó con Franklin D. Roosevelt en 1941 pero, en el caso de Obama, debe primero decidir si el complejo se construirá en Honolulu, donde nació, o en Chicago (Illinois), la ciudad adoptiva donde lanzó su carrera política. Ambas ciudades buscan alzarse con el proyecto, para el cual Obama necesitará recaudar hasta 500 millones de dólares. Chicago lo catapultó al poder y allí mantiene su casa, pero Hawai es el sitio predilecto para sus vacaciones navideñas.
La Universidad de Hawai en Manoa promueve a Honolulu como posible sede de la biblioteca, que contaría con vistas al mar.
