Sergio Gálvez y Martinelli. Dupleta ganadora. Jamón a tutiplén. Viva el pan. Pudieron haberse encontrado antes y no perder tiempo. Martinelli levanta la ceja y ya Chello sabe de qué va el asunto. Tienen una forma muy similar de pensar, y son los paladines del novedoso hallazgo político del siglo XXI. La escuela panista contemporánea, de Panamá para el mundo, incluso el Primer Mundo.
Cuando Gálvez exterioriza sus trucos y desvenda acertijos, uno sospecha que está ante el mismísimo inquilino de Las Garzas. Ni sabe el presidente de la Asamblea cómo llegaron unos sicarios al hemiciclo, ni jamones, aunque sí sabe de qué partido de oposición son; tampoco conoce al engrasador de las verjas palaciegas.
Resulta que personajes tan extraordinarios son hermanados por la política: Dios los cría y el viento los amontona. El CD perdió la oportunidad de caracterizarse más por el vacío que ocasionó que ambos –Gálvez y Martinelli- no hubieran diseñado antes una mancuerna como aquella que oxigena uno de los colectivos más originales e ideológicos de las Américas.
Durante meses observé un proceso fotostático del ministro Papadimitriu en relación con su entonces capo, situación que se desvaneció. Hoy la sonrisa ancha y burlona de Gálvez adopta los contornos de su jefe político. Llega el compadrazgo político a tales situaciones de contagio. El círculo cero.
Aunque hayan nacido en sitios alejados y hayan navegado en cursos diversos, tarde o temprano se reunirán, en la profesión, la política o la tertulia, aquellas personas con características, perfiles, intereses o tendencias similares. Compartirán sus prácticas afines.
El estilo dictatorial es ratificado por el sector oficialista, con su imposición de ajustes y agregados al Código Electoral vigente, en desmedro y rechazo al trabajo de muchos meses de una comisión interpartidaria e interinstitucional. Se desconoce el trabajo de especialistas, de funcionarios y personas versadas en la materia electoral, y se abre la caja de Pandora, con el propósito de sacar duendes que beneficien la oferta cedética frente al próximo torneo electoral.
CD y personeros demuestran que tienen la sartén por el mango, y se proponen sostenerlo más allá de 2014, sobre todo en un momento de tanto desencanto simbolizado por las figuras buenas de voto: Gálvez y Martinelli.
Dúo de avanzada, que se perfila triunfar en las elecciones generales de 2014. Legislativo y Palacio de Las Garzas. Tiene su gallo destapado.
Si Martinelli sigue manejando la Nación como su finca particular, más allá de 2014, con el triunfo de su oferta electoral, con las sobrefacturaciones y comisiones de radares, los heterodoxos proyectos de provisión de hospitales y la generosidad en la distribución de tierras en las costas, debe mirarse en el espejo de Noriega. No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.
A los intereses de la Nación panameña, no a los de italianos vividores de negocios chuecos en la República italiana, les conviene que esos contratos y adendas sean revocados, y denunciados y castigados los responsables de las irregularidades.
Rodríguez Zapatero era un zombi mucho antes de que tuviera que entregar el Palacio de la Moncloa, en Madrid, a su sucesor como presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. En el traspaso de poder nadie quería ni dirigirle la palabra.
Es tan deprimente la caída de estos dioses de barro que alguien en Madrid inmortalizó la frase: “El poder es como un restaurante barato: no has terminado de comer y ya te están echando”.
Lo dijo
Afectación es vocablo que cobra preeminencia en el sentido de daño. Es creciente su uso en este y otros países. Los diccionarios no lo recogen con este sentido, sino con una forma de hablar rebuscada. Afectación como daño, bienvenida.