La designación por parte del Vaticano como obispo de la ciudad de Osorno del sacerdote Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales, generó una polémica al interior de la Iglesia católica chilena, cuando una congregación lo instó a renunciar.
"El nombramiento del sacerdote Juan Barros como obispo de Osorno nos ha dejado perplejos", dijo en una carta pública la congregación de los Sagrados Corazones difundida este lunes, titulada Monseñor Barros debiera renunciar.
"No se ha tomado suficientemente en cuenta el hecho de que esté comprometido en las acusaciones de abusos realizadas en contra de Fernando Karadima; y, por tanto, su nombramiento no está en sintonía con la tolerancia cero que está queriendo instalar la Iglesia", agregó la declaración.
Barros fue designado en enero por el papa Francisco como obispo de la ciudad de Osorno, 920 km al sur de Santiago, pero este mes debía tomar sus funciones.
Su nombre fue de inmediato cuestionado por sus vinculaciones con el sacerdote Fernando Karadima, un influyente formador de obispos, declarado culpable por el Vaticano de abusos sexuales y sentenciado a "retirarse a una vida de oración y penitencia".
Un grupo de 51 diputados chilenos entregó una carta de protesta al Vaticano, solicitando la revisión de la designación Barros, al igual que un grupo de mil.300 laicos.
A través de una misiva publica, Barros se refirió este lunes por primera vez al caso, afirmando que "jamás tuve conocimiento de alguna denuncia respecto del sacerdote Karadima"."No he aprobado ni participado en esos hechos gravemente deshonestos", agrega en su declaración.
El periodista Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes de Karadima, asegura que Barros conocía los abusos sexuales cometidos por Karadima, ya que los presenció y también mantuvo relaciones impropias con el párroco.
