CANNES, Francia. (EFE).- Ken Loach volvió a demostrar hoy en Cannes que es un valor seguro con su cine de denuncia social, que en Jimmys Hall se centra en un momento de Irlanda en el que se "acabó con el deseo de vivir" de los independentistas, una situación que tiene un reflejo en la actual crisis económica.
Una historia de la clase trabajadora, que son "grandes personajes" a los que no se presta atención en el cine, que prefiere a "las víctimas y a los criminales" en lugar de una pequeña historia como la de Jimmy Gralton, alguien que existe en todas partes porque "en cada comunidad hay gente que realmente cambia el mundo", explicó Loach.
Es una mirada "sobre un lugar donde se baila y se leen poemas, un lugar realmente peligroso", ironizó Loach en la presentación de una película que fue recibida con una ovación y con la que compite en la sección oficial del Festival de Cannes, donde ya ganó en 2006 la Palma de Oro con The Wind That Shakes the Barley.
Y si en aquel filme, Loach se centraba en la rebelión de los irlandeses contra los británicos, Jimmys Hall se sitúa diez años después, para ver "qué ha pasado con el sueño de independencia de esa gente", cuyas esperanzas no se han cumplido porque "el imperio británico aún quería imponer sus reglas, aunque no fuera directamente".
La historia comienza con el regreso de Gralton a Irlanda tras pasar diez años en Estados Unidos para huir de la persecución por sus ideas comunistas. Sus amigos le esperan para reconstruir el salón de baile, "un lugar seguro en el cada uno puede ser lo que quiera ser, puede hacer lo que quiera".
