La cueva española de Altamira, joya del arte rupestre en España, volverá a recibir visitas limitadas y de forma experimental 12 años después de cerrar sus puertas al público, informó ayer su patronato rector.
“El objetivo es analizar el impacto que tiene la presencia humana en la conservación de la cueva”, aclaró el director del Museo Altamira, José María Lasalle.
Cinco personas podrán visitar la cueva cada semana hasta el próximo mes de agosto. Será entonces cuando, con los resultados en la mano, se decidirá si Altamira puede recibir visitas de forma continuada. La cueva está considerada “la Capilla Sixtina” del arte rupestre.
Situada en Santillana del Mar, una localidad del norte de España, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985. Fue descubierta en 1879 y se convirtió desde principios del siglo XX en una referencia para la investigación del arte paleolítico.
