BRUSELAS, Bélgica. (DPA).- El rey Alberto II de Bélgica invocó hoy la unidad del país en su discurso de despedida, antes de que mañana abdique en favor de su hijo, el príncipe Felipe.
El monarca, de 79 años, manifestó su deseo de que Bélgica preserve su unidad nacional, ante las crecientes tensiones entre valones francoparlantes y flamencos, de habla neerlandesa.
"Estoy convencido de que es de vital importancia preservar la unidad de nuestro Estado federal", dijo el monarca en su último discurso antes del relevo en el trono.
En Bélgica, el rey es uno de los símbolos de la unidad del país. En la crisis política desencadenada tras las últimas elecciones parlamentarias de 2010, Alberto II medió incansablemente para lograr un acuerdo de gobierno.
En su tradicional alocución televisada con motivo del día nacional belga, que se celebra mañana, el rey declaró que su país debe trabajar en pro de una Europa para todos. "El proyecto europeo es más que un proyecto presupuestario", declaró.
Además, pese a la crisis económica, señaló que Bélgica debe cuidar sus relaciones con los países en desarrollo de África central. En este sentido, el país mantiene una especial relación con el Congo, que fue colonia belga.
Al final de su discurso, Alberto II instó a todos los belgas a apoyar a su hijo y heredero, el príncipe Felipe."Quisiera terminar con una petición de todo corazón, como rey y como padre: colaboren activamente con el futuro rey Felipe y la futura reina Matilde", declaró.
Mañana, Alberto II presentará oficialmente su abdicación en el palacio real.
A sus 53 años, el príncipe Felipe se convertirá en el séptimo rey de Bélgica. A mediodía (local) jurará el cargo ante el Parlamento.
Al contrario que en el reciente cambio de trono en Holanda, para mañana no se espera una gran celebración. Esta tarde, la familia real belga asistirá a un concierto de música clásica en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas y más tarde, a una fiesta en el centro de la capital.

