El viejo puente de las Siete Millas, que une el sur de Florida con la isla de Cayo Hueso, en el extremo sureste de Estados Unidos (EU), aguanta a duras penas el paso del tiempo, abandonado a su suerte, mientras las autoridades buscan la fórmula para salvarlo del derrumbe.
Esta vía, que en algunos tramos discurre paralela a otros puentes mucho más modernos y robustos, pone en peligro a los navegantes de la zona debido a su mal estado y a la falta de conservación.
Levantado en medio de un paisaje idílico y caribeño, rodeado por aguas de color esmeralda y turquesa, el puente de las Siete Millas no es famoso solo por su aportación al mundo del cine, sino por lo que su construcción supuso para la ingeniería desde que en 1909 se comenzó la empresa que marcaría un antes y un después en el punto más al sur de EU.
La intención de las autoridades es “restaurar” el puente y devolverlo a su estado de mediados de los años 30 del pasado siglo para permitir la entrada a peatones, bicicletas y el tráfico de autos muy ligeros, además de vehículos de los servicios de urgencia y rescate.
Ese es al menos el plan que explicó Dennis J. Fernández, administradora encargada del mantenimiento de estructuras del distrito, quien recordó que la rehabilitación debe arrancar en 2016. El coste de la obra superará los 77 millones de dólares, según el acuerdo alcanzado entre el Departamento de Transporte de Florida, el condado de Monroe y la ciudad de Marathon.
Gracias al cine, el puente es uno de los más famosos y largos del mundo.

