Los teléfonos y tabletas han ampliado el público de los videojuegos a proporciones con las que hace 10 años la industria ni soñaba. En una esquina están los gamers que usan consolas y aguardan con expectación el lanzamiento de secuelas. En la otra están los jugadores casuales que se entretienen tocando la pantalla de su teléfono. La dualidad consola-móviles es planteada como una réplica del caso Hollywood contra internet, pero los fabricantes de videojuegos estiman que ambas audiencias son distintas y apuestan a este gigantesco mercado.
Esta semana, el editor japonés de juegos para móviles GREE y la estrella de juegos sociales Zynga acudieron por primera vez a la Electronic Entertainment Expo en Los Ángeles, mientras el gigante Electronic Arts (Battlefield, Los Sims) reservó un espacio para promover sus lanzamientos para tabletas y celulares. Entre las novedades, se destacaron Need for Speed; el juego arcade de acción Tiny Trooper y The Act, una comedia romántica donde el jugador dirige las emociones del protagonista.
Los juegos tienden a simplificarse para no frustrar al jugador desentrenado y la industria se está adaptando.
Pero algunos expertos lamentan que la tendencia esté derivando en crear actividades para matar el tiempo en lugar de verdaderos juegos.
