El aumento de la circulación de barcos que transitan por el Canal de Panamá y el ruido que estos producen en alta mar ponen en riesgo la fauna marina, en especial a la tortuga baula y la ballena azul, dos especies que han sido declaradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UNIC) en peligro de extinción.
Jorge Jiménez, director general de la Fundación MarViva, se pronunció al respecto durante un taller internacional realizado en el hotel Sheraton, donde autoridades ambientales de la región abordaron la importancia del Domo de Centroamérica, una zona ubicada en el noreste del Pacífico tropical, que se forma por una dinámica de corrientes, las cuales producen abundancia de nutrientes y se constituyen en un hábitat de las especies.
El directivo de MarViva expresó que “el Canal de Panamá atrae una gran cantidad de barcos a través de esta región, y habrá mucho más tráfico con la ampliación. Esto produce un impacto importante en el Domo, uno de ellos es el ruido de los motores que alteran el comportamiento de estas poblaciones de tortugas y otro, la colisión de los barcos con ballenas”.
Una posible solución que se plantea la ONG es establecer un corredor marino para que el paso de las flotas no interfiera con el Domo de Centroamérica y el consecuente desarrollo de las especies. “Queremos hacer un estudio junto con las navieras, la Comisión Marítima Internacional y la Autoridad Marítima de Panamá sobre las rutas de los barcos para que tratemos de reducir este impacto”.
Según investigaciones, la tortuga baula en los últimos 30 años se ha reducido en un 97%; mientras que de ballenas azules hay una población de 3 mil de ellas, que se esperan mantener con medidas sostenibles.

