El dolor afecta la vida de cerca del 80% de personas en el planeta, siendo un 30% de este grupo el que lo padece en forma crónica. Dicha estadística se dio a conocer durante el XV Congreso Mundial del Dolor, organizado por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, en Buenos Aires (Argentina), del 6 al 11 de octubre pasado.
La doctora panameña Eka Pérez-Franco, especialista en el tratamiento del dolor y presidenta de la Asociación Istmeña para el Estudio del Dolor, representó al país en dicho congreso. En la jornada, señala, se trataron temas de investigación novedosos que tienen impacto en la forma de diagnosticar y tratar distintos síntomas dolorosos. “Se conversaron temas como la importancia de las hormonas en la percepción dolorosa, y el impacto que tienen los reemplazos hormonales en diversos cuadros de dolor, esto relacionado a casos de cirugías para cambio de sexo. También se discutieron nuevas moléculas y medicamentos para manejar dolores neuropáticos, y la clasificación de estos”, explica.
El dolor agudo es aquel que se asocia a un daño o injuria al cuerpo, “el que sentimos al golpearnos, cortarnos, quemarnos o después de una cirugía”, es el dolor “bueno” o dolor “normal”.
“Es el dolor que necesitamos para protegernos. Si no sentimos dolor al acercarnos al fuego o al puyarnos con una espina, no alejaríamos la mano, por ejemplo, y nos lastimaríamos más”.
Sin embargo, el dolor crónico es el que no tiene una función real. Es “aquel que se mantiene, por ejemplo, en el área de una cirugía, meses después de que ha cicatrizado”.
Entre los dolores que más incapacidad ocasionan en el mundo están el dolor lumbar (lumbalgia), el de neuropatía diabética, migraña y cefaleas tensionales, cervicalgias, dolor musculoesquelético, dolor asociado a cáncer o al tratamiento por cáncer, dolor asociado a patologías, así como el dolor por enfermedades infecciosas, como el virus de inmunodeficiencia humana.
Por su parte, el médico costarricense Gastón Solano, también especialista en dolor, añade que ningún paciente tiene que sufrir por dolor, ya que hoy estos síntomas pueden ser tratados tras consultar a un médico.
“El dolor siempre va a estar asociado a una patología, por lo que hay que estudiarlo a fondo para buscar cuál es el tratamiento adecuado para mejorar esos episodios de dolor y la calidad de vida. En estos momentos hay muchos fármacos para tratar los diferentes tipos de dolor”, como los antiinflamatorios.
Según Solano, la recomendación no es ver el dolor como algo inevitable, sino que se debe tratar de buscar su origen y así hallar el mejor tratamiento farmacológico, nutricional y psicológico posible.

