Andrés Fernández, de Ecuador; Otto Flores, de Puerto Rico; Martín Passeri, de Argentina; Magnum Martínez, Venezuela; y Gary Saavedra, de Panamá, aman el mar. Aprendieron a hacerlo mientras bailaban al ritmo de las olas sobre sus tablas de surf. Ahora quieren transmitir el sentimiento a las nuevas generaciones.
Estos cinco surfistas se han unido por el proyecto Granito de Arena, que comenzó hace tres años en Ecuador bajo la iniciativa de Andrés Fernández.
El proyecto consiste en que cada niño recoja de las costas 20 botellas de plástico y reciba clases de surf a cambio. Luego de las clases, los chicos reciben una charla sobre cómo reutilizar las botellas.
Con esto se logran dos cosas, explica Fernández, la primera es que se cambie la perspectiva y que los chicos vean el mar como “un parque de diversiones”, y la otra es que aprenden a reutilizar las botellas.
“El objetivo no es lograr una solución inmediata, sino crear conciencia”, explica Fernández, quien el sábado visitó San Carlos junto a sus cuatro colegas y a la campeona del mundial de surf 2011, Carissa Moore.
Granito de Arena ya ha estado oficialmente en Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Luego de Panamá, visitarán Costa Rica y El Salvador. También han hecho el ejercicio de recoger botellas de plástico en Suecia y California (Estados Unidos).
A largo plazo
Con la gira de Granito de Arena, los surfistas buscan detonar una chispa, que con el tiempo se traduzca en conciencia con respecto al mar.
El que se siga este programa para crear conciencia depende de cada comunidad. En Panamá, Ford y Red Bull se han comprometido a apoyar la causa, según Fernández. “El problema es grande y buscamos un movimiento grande”, dice Fernández, quien ideó el plan a raíz de una experiencia. Mientras surfeaba se enredó con una funda plástica y decidió investigar sobre este material en el mar.
Fernández halló que cerca del 40% del plancton es plástico, y que en Indonesia ahora los pescadores sacan plástico para reciclar en lugar de pescar.
